El Papa Francisco besa la imagen del Niño Jesús en la basílica de San Pedro, en el Vaticano
El Papa Francisco besa la imagen del Niño Jesús en la basílica de San Pedro, en el Vaticano - REUTERS

Papa Francisco: «¿Por qué solo los Magos ven la estrella?»

En una homilía marcada por la sencillez, Francisco ha invitado a mirar al cielo, y a hacerlo con inteligencia, pues «hay estrellas deslumbrantes que despiertan emociones fuertes, pero que no orientan en el camino»

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En la fiesta de la Epifanía, el Papa Francisco se ha preguntado:

«¿Por qué sólo vieron la estrella los Magos?». Y ha ofrecido una respuesta: "Tal vez porque eran pocas las personas que alzaron la vista al cielo"».

El Santo Padre ha reconocido que «con frecuencia en la vida nos contentamos con mirar al suelo: nos basta la salud, algo de dinero y un poco de diversión. Y me pregunto: ¿Sabemos todavía levantar la vista al cielo?».

En una homilía marcada por la sencillez, Francisco ha invitado a mirar al cielo, y a hacerlo con inteligencia, pues «hay estrellas deslumbrantes que despiertan emociones fuertes, pero que no orientan en el camino».

En su opinión, «eso es lo que sucede con el éxito, el dinero, la carrera, los honores, los placeres buscados como finalidad en la vida. Son meteoritos: brillan un momento, pero pronto se estrellan y su brillo se desvanece».

Según Francisco, se trata en realidad de «estrellas fugaces que, en vez de orientar, despistan. En cambio, la estrella del Señor no siempre es deslumbrante, pero está siempre presente: te lleva de la mano en la vida, te acompaña. No promete recompensas materiales, pero garantiza la paz y da, como a los Magos, una «inmensa alegría».

«No se arriesga por el Señor»

En contraste con la diligencia activa de los Reyes Magos, que se ponen en camino y llegan hasta Jerusalén, los sacerdotes y los escribas «que conocen el lugar exacto y se lo indican a Herodes, citando la antigua profecía, no dan un paso hacia Belén, que estaba solo a unos pocos kilómetros».

Esa es, según Francisco, «la tentación de los que creen desde hace mucho tiempo: se discute de la fe, como de algo que ya se sabe, pero no se arriesga personalmente por el Señor. Se habla, pero no se reza; hay queja, pero no se hace el bien».

En cambio, la generosidad de los Magos nos invita, «a hacer el bien sin cálculos, incluso cuando nadie nos lo pide, incluso cuando no ganamos nada con ello, incluso cuando no nos gusta. Dios quiere esto».

Como ejemplo de regalos que agradan a Jesús, el Papa ha citado «cuidar a un enfermo, dedicarle tiempo a una persona difícil, ayudar a alguien que no nos resulta interesante, ofrecer el perdón a quien nos ha ofendido».

Poco después, en el encuentro para el rezo del Ángelus con decenas de miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro, el Santo Padre ha felicitado a los cristianos ortodoxos por la fiesta de la Navidad, que celebran hoy.

Ha dirigido un saludo especial a «mi hermano Tawadros con motivo de la consagración de la nueva catedral de El Cairo», financiada por el gobierno egipcio.

El Papa ha felicitado también a un grupo folclórico italiano que escenificaba la visita de los Magos y ha elogiado en particular «las cabalgatas de Reyes que se celebran en numerosas ciudades de Polonia con amplia participación de familias y asociaciones».