El arzobispo de Malta, Charles Scicluna, escuchará a las víctimas de abusos en la diócesis de Osorno
El arzobispo de Malta, Charles Scicluna, escuchará a las víctimas de abusos en la diócesis de Osorno - AFP

El Papa reabre la investigación por abusos sexuales en Chile

Envía una carta a los católicos chilenos en la que les pide «la denuncia, el juicio y la sanción» de esos delitos

Corresponsal en el VaticanoActualizado:

El Papa Francisco ha enviado de nuevo a Chile al arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y al sacerdote de la Congregación de la Doctrina de la Fe, Jordi Bertomeu, para escuchar a víctimas de abusos en la diócesis de Osorno, regentada por el obispo Juan Barros, discípulo del sacerdote Fernando Karadima y acusado de encubrir sus abusos sexuales sobre docenas de jóvenes en la parroquia de «El Bosque» en la capital chilena.

El Papa quiere seguir dando ejemplo, vista la pasividad de los obispos y de la conferencia episcopal de Chile al regreso a su país, en llamativa diferencia con la reacción inmediata de los obispos de Estados Unidos después de que Juan Pablo II convocase en 2002 a todos los cardenales americanos y la cúpula de la conferencia episcopal, o la reacción de los obispos irlandeses después de una reunión de todos ellos con Benedicto XVI sobre este mismo problema en 2010.

Vista la negligencia de los pastores, el Papa envió el jueves una carta directa a todo «el Pueblo de Dios que peregrina en Chile» en la que invita a los católicos a crear «una cultura libre de encubrimientos que terminan viciando todas las relaciones. Una cultura que frente al pecado genere una dinámica de arrepentimiento, misericordia y perdón, y frente al delito, la denuncia, el juicio y la sanción».

Francisco agradece y aplaude el valor de las víctimas que han denunciado pues, «incluso contra toda esperanza o teñidas de descrédito, no se cansaron de buscar la verdad», y reconoce «una de nuestras principales faltas de omisión: el no saber escuchar a las víctimas». Por eso pide a escuelas, universidades, centros sanitarios y a toda la sociedad civil «generar una sociedad donde la cultura del abuso no encuentre espacio para perpetuarse».

Hasta ahora, los obispos de Chile están reaccionado solo ante casos que salen a la luz en la televisión o en los periódicos, pero que ellos conocían por denuncias de las víctimas o de testigos de esos delitos desde hace años. Ante su pasividad, los medios de comunicación se están convirtiendo en la última línea de defensa y denuncia de centenares de hombres y mujeres que han sufrido abusos sexuales en su juventud, con el consiguiente descrédito continuado de la Iglesia chilena.

El Santo Padre acogerá en Casa Santa Marta a partir de este viernes a siete sacerdotes chilenos entre los que hay tanto víctimas de abusos de Fernando Karadima como otros que han ayudado espiritualmente a otras víctimas como Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, a quienes Francisco tuvo como huéspedes en Casa Santa Marta durante cinco días a principios de mayo. Con ellos vienen dos laicos «implicados en este sufrimiento», según el comunicado del Vaticano.

El Papa celebrará la misa en privado para sus nueve invitados chilenos este sábado, y tendrá después del desayuno una primera reunión con todos. A continuación, mantendrá conversaciones en privado con cada uno de ellos, sin prisa, a lo largo del fin de semana.

El Vaticano ha hecho públicos los nombres de cinco de los sacerdotes, pero no el de los otros dos ni el de los dos laicos, pues prefieren mantener su privacidad. De común acuerdo con el Vaticano, los nueve invitados chilenos se abstendrán de realizar cualquier comentario público sobre los encuentros con el Papa hasta que hayan regresado a su país.

El pasado 23 de mayo, tres de los sacerdotes -Alejandro de la Fuente, Alejandro Vial y Francisco Astaburuaga- manifestaron en una conferencia de prensa en Santiago de Chile haber sido víctimas de abusos de conciencia, de poder y sexuales a cargo de Karadima, quien ha sido excluido de todo ministerio por el Vaticano, pero no ha sido castigado por la justicia chilena debido a sus plazos cortísimos de prescripción de delitos de este tipo, que ahora piensan extender por ley a a 20 o 25 años.

Francisco tiene en su mano la renuncia de 30 de los 32 obispos con jurisdicción en Chile -todos, excepto el del obispo castrense y el titular de un vicariato apostólico, por motivos administrativos- y procederá a relevar quizá a un cuarto de ellos en los próximos seis meses. El problema práctico es que seleccionar bien a un nuevo obispo lleva meses o años, mientras que hacer un relevo precipitado poniendo al frente de la diócesis a una persona que resulte inadecuada, puede agravar una situación ya de por sí anómala.