El Papa Francisco, este miércoles
El Papa Francisco, este miércoles - EFE

El Papa denuncia a los políticos que «instrumentalizan los miedos» para sus «miopes intereses electorales»

El Vaticano estudia el «nacional populismo» que difunde «desprecio y odio»

Corresponsal en El VaticanoActualizado:

Saliendo al paso de los avances del «nacional populismo» en Europa, el Papa Francisco ha denunciado el jueves a los políticos que «instrumentalizan los miedos o las dificultades objetivas de algunos grupos» y explotan «promesas ilusorias para sus miopes intereses espirituales».

En un tono que recuerda las graves advertencias de Juan Pablo II contra el proyecto de invasión de Irak, el Papa se ha referido implícitamente al nazismo afirmando que «vivimos tiempos en que parecen resucitar y difundirse sentimientos que a muchos parecían superados».

Se trata, en concreto, de «sentimientos de sospecha, temor desprecio, e incluso de odio respecto a individuos o grupos considerandos distintos del propio por su raza, nacionalidad o religión, y considerados, por ese motivo, insuficientemente dignos de participar en la vida de la sociedad».

Sus palabras recordaban la propaganda de los partidos nazis y fascistas contra los judíos y los gitanos, como prólogo de la retirada de derechos civiles, el internamiento en campos de concentración y, finalmente, el exterminio. En tiempos de crisis económica, Hitler fomentaba con gran habilidad el miedo de los alemanes a los bolcheviques, el racismo, y el resentimiento contra los judíos.

En su encuentro con los participantes en un congreso mundial sobre «Xenofobia, racismo y nacional populismo en el contexto de la migración global», organizado por el Vaticano y el Consejo Mundial de las Iglesias (WCC), el Papa les ha entregado el discurso escrito en lugar de leerlo, y tener así mas tiempo «para saludaros uno a uno, que para mí es muy importante».

En su discurso, Francisco advierte que los sentimientos de desprecio o de odio «inspiran con frecuencia verdaderos actos de intolerancia, discriminación y exclusión, que lesionan gravemente la dignidad de las personas y sus derechos fundamentales».

Por eso pide a las universidades y a los educadores «enseñar el respeto a toda persona humana, en su diversidad física y cultural, superando los prejuicios».

El Papa recuerda la «responsabilidad particular de quienes trabajan en el mundo de las comunicaciones sociales, que tienen el deber de servir a la verdad, favoreciendo la cultura del encuentro y la apertura al otro en el reciproco respeto de la diversidad».

Según el Papa, «frente a la proliferación de nuevas formas de xenofobia y racismo, los lideres de las religiones tienen también una importante misión», la de «contribuir a construir sociedades fundamentadas en el principio de la sacralidad de la vida humana, el respeto a cada persona, la fraternidad -que va más allá de la tolerancia- y la solidaridad».

En referencia a los refugiados, Francisco ha dicho que «en el día del juicio universal, el Señor nos recriminará: ‘era extranjero y no me acogisteis’. Pero nos interpela ya hoy: ‘soy extranjero, ¿no me reconocéis?’».