El papa Francisco preside su audiencia general el pasado miércoles
El papa Francisco preside su audiencia general el pasado miércoles - ABC

El Papa bendice las imágenes del Niño Jesús de los chiquillos de Roma

Afirma «Emmanuel es ‘Dios con nosotros’, y su presencia es la fuente de la alegría»

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En la cita dominical más entrañable en la plaza de San Pedro, el Papa Francisco ha bendecido hoy los «Bambinelli», las pequeñas estatuitas del Niño Jesús traídas por los chiquillos de Roma, quienes las custodiarán desde este domingo hasta ponerlas en el Nacimiento de la casa la noche del 24 de diciembre.

En las horas previas al Ángelus, los villancicos y bailes llenaban de alegría la plaza de San Pedro en una especia de fiesta popular frente al espectacular Nacimiento y el árbol de Navidad. Contagiado por el ambiente, el Papa se asomó al balcón luciendo una gran sonrisa.

Después de bendecir sus «Bambinelli», el Papa ha dicho a los niños que «cuando recéis en casa ante el Belén, mirando al Niño Jesús, el Espíritu Santo pondrá en vuestros corazones la humildad, la ternura y la bondad de Jesús. ¡Esta es la verdadera Navidad!».

Francisco ha comentado a varios millares de fieles que «este domingo de Adviento nos invita a la alegría” pues “Jesús es el Emmanuel, el ‘Dios con nosotros’, y su presencia es la fuente de la alegría».

Después de aplaudir la reciente firma en Marrakech del Pacto Mundial sobre Migración por más de 150 países, el Santo Padre ha dirigido un saludo especial a los peregrinos de Sevilla, y también a los Scouts de Jesolo.

Esa localidad turística en la laguna de Venecia ha regalado el espectacular Nacimiento monumental de la plaza de San Pedro: una gran escultura hecha con arena de su playa, que pesa 740 toneladas.

En este clima pre-navideño, Francisco saludó el pasado miércoles a un grupo de parlamentarios austríacos con motivo del centenario del villancico más popular de todos los tiempos.

«Noche da paz», que suena estos días por las calles de medio mundo, fue interpretado por primera vez la noche del 24 de diciembre de 1818 en la iglesia de San Nicolás de Oberndorf, un pueblecito cercano a Salzburg. Era un poema compuesto por el párroco, Joseph Mohr, al que puso música para guitarra Franz Xaver Gruber, organista y maestro de escuela en otro pueblecito cercano.