El Papa Francisco en la Audiencia General del pasado miércoles
El Papa Francisco en la Audiencia General del pasado miércoles - EFE

El Papa anima a «dar espacio a la ternura, que la sociedad actual nos pide reprimir»

Advierte de que el «temor legítimo» a los inmigrantes puede «convertirnos en seres intolerantes, cerrados y quizás racistas»

CORRESPONSAL EN EL VATICANOActualizado:

En un mensaje sobre inmigración que es a la vez un diagnóstico social de Europa, el Papa Francisco ha invitado hoy a «dar espacio a la ternura, que a menudo la sociedad actual nos pide reprimir». Reconociendo que cabe un «temor legítimo» a los inmigrantes, el Santo Padre advierte de que resolverlo de modo equivocado puede llevar a convertirse en personas o sociedades inhumanas.

El Papa advierte con preocupación que «las sociedades económicamente más avanzadas desarrollan en su seno la tendencia a un marcado individualismo que, combinado con la mentalidad utilitarista y multiplicado por la red mediática, produce la globalización de la indiferencia».

En ese clima negativo, «las personas inmigrantes, refugiadas, desplazadas y víctimas de la trata» no solo sufren esa situación sino que, además, «con frecuencia son objeto de juicios negativos, puesto que se las considera responsables de los males sociales». Según Francisco, «esa actitud constituye una señal de alarma, que nos advierte de la decadencia moral a la que nos enfrentamos».

Su mensaje subraya que la actual emergencia migratoria por bombardeos a cargo de países poderosos, guerras civiles alimentadas y desastres climáticos es, al mismo tiempo, «una invitación a recuperar algunas dimensiones esenciales de nuestra existencia cristiana y de nuestra humanidad, que corren el riesgo de adormecerse con un estilo de vida lleno de comodidades».

Jornada Mundial del Migrante

El Papa reconoce que «el temor es legítimo, también porque falta preparación para este encuentro», pero advierte de que «el problema no es el hecho de tener dudas y sentir miedo». El desastre es dejar que «esas dudas y esos miedos condicionen nuestra forma de pensar y de actuar hasta el punto de convertirnos en seres intolerantes, cerrados y quizás, sin darnos cuenta, incluso racistas».

Su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2019, que se celebra el próximo 29 de septiembre lleva como título «No se trata solo de migrantes» pues estudia la interacción con las sociedades de acogida, que pueden mejorar o empeorar según la actitud que adopten ante personas obligadas a huir de su país, con frecuencia arriesgando la vida.

Entre las causas de un éxodo sin precedentes en la historia, Francisco menciona los intereses que alimentan las guerras y toda su asimetría pues «afectan solo a algunas regiones del mundo, mientras que la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones, que luego no quieren hacerse cargo de los refugiados que dichos conflictos generan».

Otra de las causas es el espejismo de prosperidad y felicidad creado a veces por los medios de comunicación o la industria del entretenimiento. Como resultado, según Francisco, «son muchas las personas inocentes víctimas del "gran engaño" del desarrollo tecnológico y consumista sin límites. Y así emprenden un viaje hacia un "paraíso" que inexorablemente traiciona sus expectativas».

La presentación del mensaje en el Vaticano no ha sido presidida por ningún cardenal de la Curia sino por el arzobispo de Luxemburgo y presidente de la Comisión de Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (Comece). Según el arzobispo Jean-Claude Hollerich: «El Papa invita a una conversión de la Iglesia en Europa. Nos recuerda que la Iglesia está llamada a servir a la familia humana».