El Papa durante la misa de la Vigilia Pascual en la Basílica de San Pedro
El Papa durante la misa de la Vigilia Pascual en la Basílica de San Pedro

El Papa afirma que Jesús resucitado nos salva «del mar de los problemas»

Cita a una poetisa americana: «Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie»

Corresponsal en El VaticanoActualizado:

A las puertas de una basílica de San Pedro casi a oscuras, el Papa Francisco encendió anoche el cirio pascual mientras recitaba la oración «Jesucristo ayer y hoy, principio y final, alfa y omega…» e hizo su entrada en la nave central que se iluminaba primero con las velas de los fieles y después con una cascada de luz reveladora de toda su belleza.

En la ceremonia más sugestiva del año, el Papa ha bautizado a ocho adultos, cinco mujeres y tres hombres, procedentes de Italia, Albania, Ecuador, Perú e Indonesia. El más joven era el italiano Giovanni Battista, de 21 años, mientras que la decana era Anastasia Clara, nacida en Indonesia.

A pocas horas de la primera misa de la Pascua en el escenario del acontecimiento, la basílica del Santo Sepulcro, conocida precisamente por el nombre griego de «Anástasis» («Resurrección»), el Papa celebraba la más visible en el corazón de la cristiandad, con la mirada puesta en los países que sufren como Yemen o Libia, Venezuela o Nicaragua. Sin olvidar Sudán del Sur, donde se abren perspectivas de paz unos días después de que Francisco besase los pies a los dos contendientes en la guerra civil.

En una homilía centrada en la esperanza, el Santo Padre recordó que «nosotros, como Iglesia, estamos fundados en Jesús resucitado, e incluso cuando nos desanimamos, cuando sentimos la tentación de juzgarlo todo en base a nuestros fracasos, Él acude a liberarnos de nuestras decepciones».

¡Miremos a Jesús resucitado!

Francisco invitó vigorosamente a no caer en el pesimismo, en que «se afianza la idea de que todo va mal» y «nos convertimos en personas portadoras de un nocivo desaliento», dejando «que la vida acabe siendo esclava de las quejas y espiritualmente enferma».

En esa línea citó un verso de la poetisa norteamericana Emily Dickinson (1830-1886) que venía como anillo al dedo: «Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos de pie».

Al mismo tiempo, invitaba a mirar hacia arriba: «No nos quedemos mirando al suelo con miedo, ¡miremos a Jesús resucitado! Su mirada nos infunde esperanza porque, a pesar de todos los desastres que podemos hacer, su amor no cambia».

Frente al pesimismo de muchos ambientes, Francisco invitó a dar a Jesús resucitado «el lugar central en la vida. Pidamos la gracia de no dejarnos llevar por la corriente, por el mar de los problemas».

En estos días el Santo Padre tiene muy presente el incendio de Notre Dame de París, y el ministro de Asuntos exteriores francés visitó el sábado al secretario de Estado. Pietro Parolin le dio a entender que el Papa aceptará la invitación del presidente Macron a visitar Francia.

Domingo de Resurección

La misa de la vigilia de la Resurrección había comenzado a las ocho y media de la tarde para facilitar la participación de familias. A esa hora había todavía mucha luz, y los participantes pudieron ver la hermosa decoración de flores en la plaza de San Pedro para la misa del Domingo de Pascua.

Los floricultores holandeses se han volcado otra vez, este año con novedades espectaculares como las «aves del paraíso» y unas rosas blanquísimas llamadas «rosa avalancha» como si fuesen de nieve.

Era parte del clima de fiesta al día siguiente de un Vía Crucis nocturno conmovedor en el Coliseo, centrado en la Cruz de las prostitutas esclavas inmigrantes, de «los pequeños heridos en su inocencia y su pureza», o «los inmigrantes que encuentran las puertas cerradas por el miedo».

Hoy domingo, el Papa celebrará a las diez de la mañana la misa de la Pascua e impartirá a las doce la bendición «Urbi et Orbi», a la ciudad y al mundo entero.