El Papa publica la Carta Apostólica que proclama el «Año de la Fe» a partir de octubre del 2012
Benedicto XVI bendice a una familia duranta la misa que celebró el domingo en la basílica de San Pedro - reuters
«Porta fidei»

El Papa publica la Carta Apostólica que proclama el «Año de la Fe» a partir de octubre del 2012

Comenzará en el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II para reafirmar su valor

JUAN VICENTE BOO
CORRESPONSAL EN EL VATICANO Actualizado:

La vigorosa Carta Apostólica «Porta fidei» («La puerta de la fe») de Benedicto XVI, publicada este lunes a mediodía, será el faro de los católicos en la tarea de la nueva evangelización, considerada prioritaria en este momento de la historia del cristianismo. La Carta convoca un «Año de la Fe» con motivo del 50 aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II. Dará comienzo el 11 de octubre del 2012 y terminará el 24 de noviembre del 2013, fiesta de Cristo Rey del Universo.

El Papa inicia su carta afirmando que «La puerta de la fe, que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros» y precisando que «se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida».

A lo largo de 19 páginas, Benedicto XVI invita a los católicos a «descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la Vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos».

El Santo Padre hace notar que el arranque del «Año de la Fe», el 11 de octubre del 2012, no solo conmemorará el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II sino también el 20 aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Ambos documentos serán el faro del nuevo esfuerzo misionero, que incluirá, en ese mismo mes de octubre del 2012, el Sínodo sobre la Nueva Evangelización en Roma.

El Papa cita ampliamente a Juan Pablo II en pasajes sobre la importancia del Concilio, «la gran gracia de que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX», y añade en nombre propio que «si lo leemos y lo acogemos con una hermenéutica correcta, puede ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia».

La fe, una responsabilidad social

En su Carta Apostólica, Benedicto XVI pide «un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe». La fe no es sólo un hecho privado, sino que «exige también la responsabilidad social de lo que se cree», lo cual implica dar testimonio pues «la misma profesión de fe es un acto personal y al mismo tiempo comunitario». Es decir, dentro de la comunidad cristiana y dentro de la propia sociedad.

Igual que en su reciente viaje a Alemania, el Papa se dirige de nuevo con afecto a las personas que no tienen fe pero que «buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo», una búsqueda que, en cierto modo, responde a una llamada que todavía no conocen.

Benedicto XVI anuncia que la Congregación para la Doctrina de la

El Vaticano hará públicas indicaciones más prácticas

Fe hará públicas indicaciones más prácticas y concretas para el «Año de la Fe», puesto que en nuestros días «la fe está sometida más que en el pasado a una serie de interrogantes que provienen de un cambio de mentalidad».

La Carta Apostólica concluye recordando la fe de María y de los Apóstoles, continuada en la vida de todos los hombres y mujeres que han descubierto «la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde les llamaba a dar testimonio de su ser cristiano: en la familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confiaban».

El nuevo documento completa en cierto modo el ciclo de análisis de las virtudes teologales abordado en las tres encíclicas de Benedicto XVI. La «Spe salvi» trataba extensamente sobre la esperanza, mientras que la «Deus caritas est» y la «Caritas in veritate» estudiaban respectivamente la esencia de Dios como Amor-caridad y la caridad en su aspecto de ayuda concreta a las personas necesitadas.