Embalse de «El Burguillo» - efe

Tesoros ocultos bajo los pantanos

La sequía hace emerger reliquias del fondo de las aguas, como un puente renacentista en Jaén o las calles de los asentamientos que quedaron anegados tras la construcción de estos embalses

madrid Actualizado:

De repente todo un valle queda inundado. De un día para otro toda su historia queda sumergida bajo las aguas que se van acumulando. Los recuerdos y las historias que allí había desaparecen para siempre; se convertirán en pasado. La construcción de un pantano varía irremediablemente la apariencia de todo lo que su agua empieza a cubrir, hasta que el paso del tiempo, la erosión, y desgraciadamente también la sequía, sacan a la luz tesoros que quedaron sumergidos para siempre.

España es tierra de pantanos. Con mas de 1,300 presas somos el primer país de Europa y el quinto del mundo en agua embalsada, solo por detrás de China, Estados Unidos, Japón e India. La escasez de lluvia de la última temporada y las numerosas olas de calor que nos están asfixiando durante este verano han hecho que el volumen de algunas presas caiga, lo que ha revelado algunos de los secretos que escondían sus profundidades.

Embalse de «El Burguillo»

abc
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El pantano de «El Burguillo» aparece majestuoso a los pies de El Tiemblo, nada más pasar la frontera de Madrid con Ávila. Su presa recoge las aguas del río Alberche en su camino hacia El Tajo. Los habituales que pasan por su carretera saben que cuando el nivel del agua desciende aparece un pequeño puente al estilo romano en su vertiente derecha, a los pies de un gran edificio blanco enclavado en la ladera de la montaña, a pocos metros de la presa que contiene el agua.

El embalse de «El Burguillo» es una de las grandes presas más antiguas de España, data de 1913. Sus aguas inundaron por aquel entonces el pueblo que se hallaba en el fondo del valle. Cuando el descenso de su nivel de agua es muy elevado, como ocurrió en 1995 y 1996, se puede ver la torre del campanario de la antigua iglesia desde la misma carretera. Según se avanza a la parte final del pantano, cada vez más seca, se pueden apreciar restos de los caminos que antes cruzaban el valle de un lado a otro y partes muy erosionadas de edificaciones anteriores.

Pantano del Ebro

efe
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El « Pantano del Ebro» está a caballo entre Burgos y Cantabria, aunque «bebe» en su mayoría de aguas cántabras. Es uno de los más importantes de la red hidrográfica del Ebro, aunque fue inaugurado en 1952 tras casi 30 años de intensas polémicas. En su construcción se anegaron más de 400 viviendas y se cubrieron 7 pueblos. Ahora es conocido por el famoso campanario que sobresale de entre las aguas y que es fácilmente accesible. Es la Iglesia de Villanueva o «Catedral de los Peces», como se la conoce popularmente. Así la podemos ver, enclavada en mitad del pantano del Ebro, una empobrecida torre de tres alturas con forma octogonal y construida en piedra de sillería cada vez más erosionada.

Embalse de Sau

Reuters
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Cerca de  Vilanova de Sau, en Barcelona, nos encontramos con el Embalse de Sau. Al igual que el Pantano del Ebro, durante su construcción a mediados del siglo XX, se anegó todo un pueblo, San Román de Sau. Como ocurre con la presa cántabra aquí también se puede ver el campanario de la antigua Iglesia de la localidad. Sin embargo este embalse tiene una característica muy especial. En épocas donde la sequía se alarga en el tiempo el nivel del agua desciende hasta dejar visible el antiguo pueblo prácticamente en su totalidad.

La localidad fantasma emerge de entre las aguas como un esqueleto de piedras y arena que quiere salir a la superficie. Numerosos turistas acuden al pueblo vacío para ver los restos de los muros de unas casas que antaño colindaban con la iglesia. Debido al alto número de visitantes, el ayuntamiento ha reforzado la construcción añadiendo cemento a la base y vallando el acceso para evitar desprendimientos y daños a la estructura. Sorprende también la vista del cementerio abandonado, donde aún se mantienen en buen estado de conservación los nichos vacíos. El aspecto es aún más tétrico de lo que se pudiera imaginar.

Embalse de Belesar

J.A.Gil
J.A.Gil

Muchos pueblos fueron anegados durante la construcción de embalses, pero muy pocos fueron reconstruidos a pocos metros del del embalse. Así ocurrió en Puertomarín (Lugo), donde el Embalse de Belesar cubrió el valle y los vecinos tuvieron que reconstruir sus vidas cerca de allí. En este caso cuando el caudal desciende no se pueden ver los restos de las dos iglesias que había en el pueblo, ya que ambas fueron trasladadas a su nuevo enclave. La iglesia de San Nicolás fue reconstruida piedra a piedra, y de la iglesia de San Pedro se conservó su valiosa portada románica. De la antigua localidad inundada en 1963 aún se pueden ver restos de sus dos barrios, carreteras sin asfalto erosionadas por el agua y los cimientos de algunas casas.

Presa del Giribaile

Ha aparecido un puente del siglo XVI del artista Andrés de Vandelvira

El descenso del nivel del agua en la Presa del Giribaile en Jaén ha dejado al descubierto un puente del siglo XVI obra del arquitecto renacentista Andrés de Vandelvira. La presa, de reciente construcción ya que apenas tiene 20 años, incluía en su proyecto trasladar esta joya arquitectónica piedra a piedra hasta Úbeda, pero nunca se llegó a realizar. Así la presa se fue llenando poco a poco mientras el agua iba erosionando el puente, cuyas rocas se han visto afectadas.

La sequía que afecta a la zona ha traído consigo el descenso del nivel de agua de la presa. A cambio los jienenses pueden volver a disfrutar de esta obra renacentista una vez más, hasta que el agua la vuelva a cubrir si las autoridades no hacen nada por salvarla.