Las nuevas pruebas para comprobar la emisión de gases contaminantes pueden causar averías en los vehículos diesel

MADRID. I. G.
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Las nuevas pruebas para medir la emisión de gases contaminantes que emiten los vehículos diesel están causando averías en algunos ya que los coches se someten a aceleraciones que a veces superan las admitidas por el fabricante. La realización de estas pruebas responde a una directiva europea que exige que el tubo de escape de los automóviles sea purgado mediante un mínimo de tres ciclos de aceleración en vacío, o un método equivalente. Para la realización de estas comprobaciones, los coches se aceleran en vacío (parados) hasta las 5.000 ó 5.500 revoluciones por minuto, cuando los fabricantes aconsejan no sobrepasar las 2.200.

Este sobreesfuerzo ha causado algunos daños en los automóviles con más años. Propietarios de estos turismos se han dirigido a ABC para expresar su malestar por este sistema. «Es penoso ver cómo los operarios de las ITV aceleran los motores en vacío a más revoluciones de las especificadas. Es como si un cardiólogo lleva a sus pacientes a la feria y los lanza por la montaña rusa», asegura Santiago López, un conductor valenciano que vio cómo la correa del alternador de su automóvil «saltó por los aires» cuando sometieron a su coche a esta comprobación.

El secretario general de la Asociación de entidades colaboradoras de la administración en la inspección técnica de vehículos (AECA-ITV), Luis Rivas, reconoce que para las ITV «no es agradable someter a los vehículos a estas comprobaciones, sobre todo cuando hay veces que con dos o tres pruebas no se detecta claramente el nivel de emisión y hay que someter a los vehículos a un mayor esfuerzo». Admite que «alguna avería se ha producido, pero desde el 19 de febrero en que se practican en Madrid, sólo tenemos constancia de una docena de problemas». Ante esta situación, la Asociación Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ha solicitado a la Comisión Europea y al Ministerio de Ciencia y Tecnología la modificación de la actual normativa ya que «además de perjudicar a los usuarios, se está comprometiendo la imagen y el buen hacer de las estaciones ITV, que al final son las que tienen que asumir la responsabilidad por los daños que pudieran causarse en la realización de unas pruebas impuestas». Esta asociación propone que las pruebas se realicen según las especificaciones, tolerancias y recomendaciones del fabricante de cada automóvil, y no de forma genérica como se contempla en la normativa europea».

Hoy existe en España un parque diesel superior a los siete millones y medio de vehículos, de los cuales más de un 60 por ciento tiene una antigüedad superior a los cuatro años. Por tanto, unos cuatro millones y medio de automóviles deberán pasar esta prueba.