Se normaliza la situación de las carreteras, aunque todavía permanece cortada la A-45

Madrid. Agencias
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La ola de frío continúa dificultando la circulación en algunas carreteras del norte de España, sobre todo por el hielo, aunque la situación se está normalizando y las más de 5.000 personas que fueron evacuadas ayer han podido continuar su viaje tras pasar la noche en diferentes alojamientos.

A las 19.30 horas, permanecían cerrados al tráfico 33 puertos de montaña, ninguno de la red principal, mientras que en otros 28 de la red secundaria era obligatorio el uso de cadenas. Además, en la red principal, el hielo imposibilitaba la circulación en la A-45 a la altura de Nerpio (Albacete), mientras que la nieve hacía necesario conducir con cadenas en la N-420 por Salvacañete (Cuenca).

La situación comenzaba a mejorar a partir de primera hora de la tarde, en concreto a las dos y media de la tarde los cerca de 1.200 camiones que permanecían inmovilizados desde anoche comenzaban a abandonar los lugares en los que quedaron retenidos debido a las restricciones en la circulación.

La alerta se mantiene durante esta jornada, Tráfico sigue pidiendo prudencia al volante, aunque Protección Civil espera que mañana esté todo normalizado. La cota de nieve aumentará mañana, según la previsión del Instituto Nacional de Meteorología (INM), que señala que el tiempo para Nochevieja y Año Nuevo será de mejoría generalizada, con ascenso de las temperaturas, aunque hasta entonces la situación de aire frío e inestable con vientos fuertes de componente Norte irá remitiendo con lentitud.

En concreto, el INM anuncia para mañana nevadas moderadas por encima de los 700-900 metros en las comunidades cantábricas y sobre los 600 metros en los Pirineos y nevará también en alturas superiores a los 800 metros en Castilla y León.

La directora general de Protección Civil y Emergencias, Celia Abenza, informó hoy de las actuaciones realizadas tras estas nevadas que afectaron a "media España" y que hizo necesario que se activará todo el sistema operativo de este servicio, que contó con la colaboración de la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas. Abenza subrayó que el 70 por ciento de los conductores que quedaron atrapados no llevaba en el coche cadenas, lo que calificó de "grave irresponsabilidad dada la situación".

Mientras, el director general de Tráfico, Pere Navarro, quiso hacer hincapié en que "poner cadenas a temperaturas bajas, helado y en determinadas circunstancias cuesta mucho, no es tan sencillo". "Cuando se vio que la situación era muy grave y los coches quedaban atrapados en las carreteras se adoptaron medidas más drásticas y se constituyó el CECOPI (Comité Estatal de Coordinación Operativa Integrado)", según explicó Abenza.

"La nevada arreció y el número de vehículos también y hubo vehículos que se atravesaron en la carretera e impedían la circulación; hubo otros que quedaron en los andenes -aparcados, dejados o abandonados provisionalmente porque las personas que iban dentro bajaban a tomar café o a comer-", añadió la responsable de Protección Civil.

Todo esto, según Abenza, fue dificultando la circulación de los vehículos y también de las máquinas quitanieves y de la propia Guardia Civil, con lo que concurrieron "un cúmulo de dificultades", que "determinó que la situación fuera verdaderamente preocupante en la tarde de ayer".

No obstante, Abenza dejó claro que, desde el pasado día 23, Protección Civil venía emitiendo una serie de avisos especiales a la población ante una bajada brusca de las temperaturas y de nevadas a partir de cotas muy bajas, que se preveía afectara a la práctica totalidad de las Comunidades Autónomas.

Esos avisos además incluían unos consejos a la ciudadanía para evitar viajar en esas fechas y, en caso de hacerlo, la forma de actuar, como llevar cadenas, el depósito de gasolina lleno y un teléfono móvil, unas recomendaciones que se mantienen activas durante el día de hoy porque, según Abenza, "la situación de alerta continuará" hasta que mejoren las condiciones meteorológicas.

Desde la Dirección General de Tráfico (DGT) se tiene la sensación de haber dado información suficiente al ciudadano a través de distintos medios, según afirmó Pere Navarro, quien no obstante reconoció que el teléfono de Tráfico se saturó y que él mismo intentó contactar sin éxito. Navarro agradeció el esfuerzo realizado por diferentes efectivos y es que anoche estuvieron trabajando en la zona de Burgos 40 máquinas entre quitanieves y palas, y 480 guardias civiles, 120 de ellos de Tráfico, mientras que en la zona de León fueron 780 agentes (180 de Tráfico) y 37 máquinas, y en la de Madrid, 400 efectivos y 48 máquinas.

Castilla y León ha sido la comunidad más azotada en las últimas horas por la ola de frío, y la A-1, a su paso por Burgos, y la A-6, por León, han sido las carreteras más afectadas. A primera hora de esta mañana, en Burgos capital era necesario el uso de cadenas en numerosas calles, algunas líneas de autobuses no funcionaban, el acceso a los polígonos industriales era complejo, aunque habían quedado abiertas las vías de salida a las carreteras nacionales.

Cientos de personas se agolpaban en la estación de Burgos para intentar regresar a sus lugares de origen en autobuses, aunque no había vehículos suficientes para atender la demanda. Además, un centenar de localidades permanecían incomunicadas en la provincia de Palencia, donde el mayor problema se encontraba en la zona norte donde la mayoría de vías secundarias estaban cortadas y la máquinas quitanieves trabajaban para intentar solucionar la situación.

El temporal de nieve y frío en el norte de la península dejaba también varios pueblos incomunicados en los municipios de alta montaña de Lugo y el transporte de viajeros también se veía seriamente afectado. Asimismo, las cadenas eran obligatorias para circular en un total de 412,5 kilómetros de 35 carreteras de las redes autonómica y provincial en Teruel.