La selección de sexo está prohibida en España, salvo por motivos médicos

¿Niño o niña? Un gel permitirá elegir el sexo del bebé sin intervención médica

Científicos japoneses desarrollan un método químico reversible tan simple que amenaza con poner en riesgo el equilibrio natural de nacimientos

MADRIDActualizado:

Enrique VIII repudió a Catalina de Aragón por no concederle los hijos varones que tanto deseaba para sucederle en el trono. Era otra época, cuando la ciencia aún no había demostrado que solo los espermatozoides del hombre poseen la capacidad para determinar el sexo de sus hijos, mientras el óvulo se limita a fecundar al mejor de todos ellos. Ese conocimiento de la concepción humana ha favorecido, entre otras muchas cosas, el desarrollo de tratamientos de reproducción asistida que permiten desde hace años elegir el sexo del bebé antes de ser concebidos, pero solo bajo control médico y en los países donde la legislación lo permite.

Ahora un nuevo hallazgo científico abre la puerta al desarrollo de un tratamiento que permita elegir a capricho el sexo del bebé, desde la intimidad del hogar y sin ninguna barrera.

Masayuki Shimada de la Universidad de Hiroshima, en Japón, es el autor de este polémico método que permite separar con un compuesto químico los espermatozoides que podrían dar lugar a una niña, de los que llevarían al nacimiento de un varón. Este tratamiento ralentiza la velocidad de los espermatozoides que transportan el cromosoma «X» (niñas) y, por ejemplo, dar ventaja a los portadores de «Y» para alcanzar el óvulo y favorecer el nacimiento de niños.

Cuando los investigadores utilizaron esta técnica con esperma de ratón, descubrieron que los «nadadores» más rápidos llevaron al nacimiento del 90 por ciento de cachorros machos. Al utilizar los «lentos», las crías fueron en un 81% hembras, detallan en la revista PLOS Biology.

De momento, el hallazgo solo se ha probado en ratones, ovejas y cerdos. No se ha intentado con esperma humano, pero los científicos japoneses creen que también podría funcionar en nuestra especie como sucede con otros mamíferos.

Impacto social

A diferencia de los métodos que utilizan las clínicas de reproducción asistida, el sistema japonés es tan extremadamente sencillo que podría conducir a la comercialización de geles o espumas vaginales de uso doméstico. Entonces, en lugar de utilizar el compuesto químico para seleccionar a los espermatozoides más rápidos o más lentos antes de la inseminación, bastaría con fabricar un gel o una espuma con este compuesto. Se aplicaría dentro de la vagina antes de tener relaciones sexuales para aumentar las posibilidades de concebir a un niño. Por eso, la técnica japonesa abre un intenso debate sobre el impacto social de su utilización.

La Naturaleza, por sí sola, favorece un perfecto equilibrio de sexos. En la mayoría de los mamíferos, nacen casi tantas hembras como machos porque la mitad del esperma del eyaculado contiene el cromosoma Y o el cromosoma X. Una utilización a gran escala podría quebrar este equilibrio. En China y en la India ya se ha comprobado con el aborto selectivo de niñas cómo se puede alterar esta proporción armónica.

Ese tratamiento de aplicación vaginal aún está lejos de comercializarse. «Estamos aún a varios hitos científicos de distancia de conseguirlo», matiza Manuel Fernández, director médico del Instituto Valenciano de Fertilidad (IVI) de Sevilla. «Después de esta publicación, claramente será más fácil desarrollar un gel vaginal para este propósito y utilizarlo en el domicilio. Es posible, pero aún no es factible. Sí podríamos utilizar el avance japonés en una técnica de reproducción asistida», insiste el experto.

El trabajo de la Universidad de Hiroshima abre, por primera vez, la puerta a una tecnología más económica y accesible para influir en el sexo que despertará un interés comercial.

Prohibido en España

La selección de sexo es un debate complejo al que se quiere poner freno. Aunque son más complejas y caras, las actuales técnicas de reproducción asistida ya lo permiten. En España, Reino Unido, Australia y Canadá no es legal, salvo cuando existe un interés médico. Sí se permite en Estados Unidos y Bélgica, hacia donde peregrinan muchas parejas.

En nuestro país ha habido varios intentos para cambiar la legislación española y permitirlo. El último lo impulsó la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida hace seis años, sin éxito.

La ley de reproducción humana asistida, aprobada en 2006, prohíbe expresamente esta posibilidad y considera una infracción muy grave la selección del sexo con fines no terapéuticos. Es decir, solo se permite cuando se puede prevenir el padecimiento de una enfermedad ligada al sexo. Esto ocurre en el caso del daltonismo, la distrofia muscular o la hemofilia, una enfermedad que transmiten las mujeres y la padecen los hombres. Por ejemplo, en una familia con antecedentes de hemofilia o distrofia muscular se permitiría, siempre con autorización, un tratamiento para elegir el sexo y evitar el nacimiento de un niño con una enfermedad grave. Pero no por el simple deseo de los padres.

Otras opciones

La fórmula más fiable para elegir el sexo del futuro hijo es el diagnóstico genético preimplantacional, una técnica utilizada para buscar anomalías genéticas en el embrión que también permite saber si es niño o niña al estudiar el ADN. La desventaja de esta vía es que es costosa e invasiva -hay que hacer una biopsia al embrión- y obliga a la pareja a pasar por un tratamiento de fecundación «in vitro». Sin embargo, sería muy útil en las parejas con problemas de fertilidad que ya están obligadas a pasar por este proceso.

Para el resto existe otra opción más sencilla, aunque con peores resultados. Se trata de la separación de espermatozoides. Esta vía es la más parecida al nuevo sistema nipón: permite separar los espermatozoides con carga genética masculina de los femeninos. Se consigue con un tinte químico inocuo y fluorescente. Los científicos colorean el semen y lo exponen a una luz ultravioleta. La técnica se basa en el hecho de que la única diferencia entre un esperma que es más probable que engendre un niño (con mayoría de cromosomas Y, masculinos) y otro que lleva más cromosomas X (femeninos) es que el primero tiene menos porcentaje de material genético. Así, cuanto más brillante es el destello, más ADN contiene el semen del padre, con lo que es más fácil separar las muestras de cada sexo.

Después de esa selección, se puede inseminar a la mujer con los espermatozoides elegidos, sin necesidad de someterla a tratamientos más complejos de fertilidad.