Francisco Serrano Oceja

Nacionalismo y libertad religiosa

Los cristianos continúan siendo el grupo religioso que a nivel mundial sufre el mayor número de persecuciones, seguido de los musulmanes, judíos, sikh, baja´i, y budistas.

José Francisco Serrano Oceja
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El periódico del vaticano, L´Osservatore Romano, se descolgaba esta semana con una información tomada del último estudio del Pew Research Center en la que recalcaba que el nacionalismo en el mundo produce efectos negativos a la práctica de la fe. La investigación de este prestigioso centro, financiada por la John Templeton Foundation, verificaba que son continuas las restricciones que se están imponiendo a la práctica religiosa. Vivimos, por tanto, en un mundo menos tolerante con la práctica de la fe, quizá porque vivimos en un mundo menos tolerante con la libertad auténtica.

El porcentaje de países con niveles altos o my altos de restricciones a la fe por parte de los gobiernos ha aumentado del 25 por ciento en 2015 al 28 por ciento en 2016. Cuando se habla de limitaciones se engloban las medias de carácter legislativo, político o acciones concretas. De un total de 198 países, en 109 alguna comunidad religiosa ha experimentado restricciones gubernamentales. No hace falta más que mirar a Latinoamérica en estas jornadas pasadas para comprobar cómo la Iglesia, en tiempos del primer Papa de ese continente, se está enfrentado a una auténtica persecución por parte de dictaduras populistas y demagógicas.

En el citado estudio se refleja que son numerosas las áreas geográficas mundiales en las que el nivel violencia y abusos legales contras las religiones está creciendo. Los países en dónde se registran las situaciones más problemáticas son Egipto, Rusia, India, Indonesia y Turquía. El alto nivel de restricciones políticas se une a la hostilidad social. Los cristianos continúan siendo el grupo religioso que a nivel mundial sufre el mayor número de persecuciones, seguido de los musulmanes, judíos, sikh, baja´i, y budistas. Pero el dato significativo del estudio es la relación que se establece entre la variable nacionalista, en no pocos casos alimentada por determinadas religiones, y la persecución contra otras confesiones. El nacionalismo se convierte en el mundo en una religión excluyente que, tarde o temprano, acaba atentando contra la libertad religiosa. Al convertirse en una religión, no necesita la competencia de otras formas de creencia.

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