Paula toca frente al paciente de la cama 203
Paula toca frente al paciente de la cama 203 - Maya Balanya

Música en directo, la «nueva medicina» que se investiga en los hospitales

El 12 de Octubre y Música en Vena persiguen demostrar desde el punto de vista clínico el impacto en los pacientes

MadridActualizado:

Hoy Paula canta en la cama 203 de cuidados intensivos del Hospital 12 de Octubre. Lo hace con la voz suave y la guitarra en el regazo. El paciente de la 203, intubado y en coma inducido, no aplaude, no mira, pero sí responde. Lo hace a través de los monitores que miden su frecuencia cardiaca o su presión arterial. «Estamos seguras de que a él le llega», dice Blanca, una de las familiares.

Los allegados dieron su consentimiento a que la organización Música en Vena y el hospital universitario estudiaran los efectos de la música en el paciente como parte del programa «Músicos Internos Residentes» (MIR). Es una investigación que no sabían que se hiciera en España, pero aceptaron. Precisamente, la vocación por extender el binomio música-salud ha llevado a Música en Vena a entrar en el programa de la Fundación Botín «Talento Solidario», que da apoyo a ONGs. Con su ayuda decidieron abordar un área vital: la de la comunicación. Porque para poder seguir llegando a los pacientes, también tienen que darse a conocer a más profesionales, normalizar la presencia de la música en los entornos hospitalarios y lograr la aceptación del público.

La organización lleva luchando por ello desde 2012. Primero fue con microconciertos, con el objetivo de humanizar el entorno sanitario. Ahora son 16 hospitales los que les abren sus puertas. En 2013 llegaron los conciertos bimensuales en los salones de actos de los centros sanitarios. En ellos ya se ha visto a algún paciente en bata arrancarse en el escenario. Por último, en septiembre de 2016, comenzó el estudio científico-hospitalario MIR, de la mano del 12 de Octubre, que persigue demostrar desde el punto de vista clínico el impacto de la música en directo en determinado tipo de pacientes.

«Creemos que el día que escuchan música necesitan menos dosis de sedación», dice el doctor Juan Carlos Montejo, jefe del Servicio de Medicina Intensiva. Sin embargo, y aunque están «convencidos» de que la música tiene un efecto beneficioso en los pacientes, Montejo recalca que aún es pronto para poder ofrecer resultados concluyentes. En total son seis servicios en los que se aplica (y se estudia) la música, con la aprobación del Comité Ético de Investigación Científica (CEIC) del hospital: Medicina Intensiva, Hematología, Neonatología, Neurología, Cardiología y Rehabilitación.

Hipótesis de partida

En cada uno de los departamentos se trabaja en áreas específicas. Las hipótesis de partida versan sobre la posible reducción de la ansiedad, la mejora de la frecuencia cardiaca en hospitalizados en la UCI, la menor percepción del dolor en pacientes con dolor crónico de suelo pélvico, así como la relajación y facilidad para amamantar a neonatos.

«Hace poco tuvimos la primera sesión en Neurología, enfocada a personas con migrañas crónicas. Para ellas es la última esperanza para lograr un alivio y reducir la farmacología», dice Ana María Díaz-Oliver, jefa del departamento de Responsabilidad Social Corporativa del hospital. Según explica, cada vez son más los departamentos que piden entrar en el programa. Cuando los recursos lo permitan, se extenderá al menos a Psiquiatría y Digestivo. Música en Vena también está ultimando la extensión del programa al Clínic de Barcelona.

«Tenemos que investigar, como una herramienta para certificar lo que ya sabemos», explica Juan Alberto García de Cubas, director de Música en Vena. Solo después se podrá crear un protocolo para su aplicación.

Además, el impacto positivo no solo es para los enfermos. Las primeras encuestas de satisfacción del programa dentro del entorno sanitario arrojan resultados como que un 95,6% del personal hospitalario asegura sentirse mejor tras la experiencia; el 74% de los profesionales de la UCI consideraron que la intervención musical fue un momento de relax, un porcentaje que ascendió al 95,3 en el caso de los profesionales de neonatología. En el caso de los familiares, el 95,3% interpretó que el paciente se sintió bien con la intervención musical. «Paula ha interpretado con mucho corazón, se lo hemos agradecido mucho», dice Blanca.

Paula, al igual que los demás músicos contratados para el proyecto MIR, fue seleccionada por un comité experto. El último reto será conseguir que formen parte de la plantilla de los hospitales. «Quizá algún día hayamos demostrado entre todos que la música es tan beneficiosa para los pacientes que igual que puede haber fisioterapeutas o dietistas en plantilla, pueda haber un músico para tratar ciertas patologías y pacientes», dice el doctor Montejo.