El joven recurrió a una marca más económica de insulina
El joven recurrió a una marca más económica de insulina - ABC

Muere un diabético que perdió su seguro médico y tuvo que comprar una insulina más barata

El enfermo y su novia decidieron además ahorrar dinero con la compra de esta medicación menos efectiva para porder celebrar su boda

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Josh Wilkerson, un chico diabético de 27 años de Virginia (Estados Unidos) ha fallecido después de perder su seguro médico y no poder pagar su medicación, según informa el «New York Post».

Al cumplir 26 años, el joven dejó de tener derecho a percibir el seguro privado de su padrastro, por lo que tuvo que hacer frente al pago de su insulina, que costaba 1.200 dólares al mes. Al no poder pagarlo, recurrió a una marca más económica que tan solo costaba 25 dólares.

Sin embargo, de acuerdo con el dicho, «lo barato sale caro»: «No funcionaba para su cuerpo», afirma su madre. Este tipo de insulina requiere más tiempo para hacer efecto, pero era la única que Wilkerson se podía permitir. Además, el joven iba a contraer matrimonio con su prometida, Rose Walters –también diabética–, por lo que ambos habían decidido ahorrar dinero con la compra de esta medicación menos efectiva.

Su madre mostró su preocupación con esta decisión, ya que su marido falleció con 38 años a causa de una diabetes tipo 1. Mientras que su novia no presentaba problemas, él comenzó a tener complicaciones estomacales, cambios de humor y niveles altos de azúcar en sangre.

En junio, Wilkerson estaba haciendo una videollamada con su prometida cuando comenzó a presentar malestar en el estómago. A la mañana siguiente, él no respondía al teléfono, por lo que ella se preocupó. Lo encontraron tirado en el suelo en estado de coma diabético, superando su azúcar en sangre 17 veces los nieveles normales. Murió cinco días después.

Su muerte refleja la situación de miles de personas con diabetes que no pueden permitirse pagar su medicación en Estados Unidos. Hace unos días, la administración Trump anunció medidas para permitir que los estados importen medicamentos de Canadá, lo que podría facilitar a los consumidores de insulina a conseguirla a un precio más bajo.