Q. F. F. e Ignacio Díaz, dos profesores de Religión de Cataluña
Q. F. F. e Ignacio Díaz, dos profesores de Religión de Cataluña - Inés Baucells
Asignatura de Religión

«Muchos profesores no denuncian por no perder el trabajo»

Aseguran que los contratan para dar Religión católica pero cuando llegan al colegio les piden que den «enseñanza aconfesional de las religiones»

BarcelonaActualizado:

Desde hace años, en la escuela catalana hay un boicot activo contra la asignatura de Religión, aunque son pocos los docentes que ponen en riesgo su estabilidad laboral para rebelarse ante esta situación, según reconocen los propios profesionales del sector. El profesor Ignacio Díaz se ha plantado ante esta «injusticia» y ha presentado una querella contra el director del instituto que le ofreció una plaza por «vetar la asignatura» y «no dar a las familias la oportunidad de elegirla a comienzos del curso». «Muchos docentes no denuncian por no perder el trabajo», admite el docente.

La denuncia, interpuesta por la asociación Abogados Cristianos ante el Juzgado de Instrucción número 4 de Mataró, se extiende también al responsable de los Servicios Territoriales del Maresme-Vallès Oriental del departamento de Educación por permitir esta «irregularidad». La organización de juristas acusa a ambos de un presunto delito de prevaricación por «dictar una resolución arbitraria en un asunto administrativo a sabiendas de su injusticia», y otro cometido por funcionario público contra otros derechos individuales. Asimismo, acusa al responsable del centro de un delito de coacciones. Díaz, explica en declaraciones a ABC que quiso incorporarse a comienzos de curso en el instituto público de Tiana (Barcelona) para ocupar una plaza de profesor de Religión pero que al llegar al centro le dijeron que debía impartir una asignatura diferente a la de Religión Católica, la de «Enseñanza aconfesional de las Religiones». Se negó a impartirla porque su contrato especifica que es profesor de Religión Católica. «No era la materia que figura en mi contrato», denuncia.

Ante la situación, se reunió con la dirección del centro para exponerles que estaba abierto a «repensar el formato de la asignatura siempre que fuera de Religión Católica», aunque, según apunta, «la respuesta fue: no, porque estaba enfocada claramente a la Religión Católica». Les reclamó, asimismo, que convocara a los padres para informarles de que tenían la opción de cursar la asignatura pero, según apunta, la respuesta fue: «Este curso ya no. El que viene». Según Díaz, «el director le reconoció que si lo hacían y le salían los cuatro o los diez padres que la querían se le generaba un problema de gestión». Este diario pidió al instituto su versión sobre los hechos, aunque no la obtuvo.

«Decidí dejar de clases»

El profesor de Religión Q. F. F. (prefiere mantener el anonimato) fue instado a cubrir una sustitución en la escuela Maestro Morera de Barcelona el curso 2017-2018. Lo que vivió en ese centro desde el momento en que llegó le ha hecho, según explica en declaraciones a este medio, «abandonar la docencia».

Q. F. F. llegó al colegio, según afirma, «ilusionado» a dar las clases de Religión pero antes de empezar a impartirlas la directora le reclamó al despacho y le dijo: «No darás clases de Religión». Le asignó otras materias pero él se negó porque le habían solicitado como profesor de su especialidad. «Me pareció inmoral y poco profesional», señala el docente en declaraciones a este medio. En un primer momento, intentó exponer su situación a la directora pero, según dice, «ésta se mostró siempre contraria a que se diera la clase». Por este motivo, Q. F. F. acudió al arzobispado. Allí le recomendaron que resistiera.

Siguiendo la consigna volvió a la escuela y se plantó. «Decidí no dar clases. Estuve semanas en el despacho sin hacer nada. Les comuniqué que si no impartía Religión no impartiría ninguna otra asignatura». Su plante hizo, según afirma, que «la situación se volviera cada vez más tensa». Al principio, según relata, solo se mostraba hostil la responsable de la escuela, pero esa actitud de rechazo se extendió con el paso de los días también al resto de profesorado. «Incluso algunos alumnos, influidos por los comentarios de la dirección, se mostraron más distantes. Fue una situación muy complicada. Me sentí poco arropado en la lucha», reconoce el profesor, que después de varias bajas decidió tirar la toalla y abandonar el colegio.

«Fue muy duro para mí mantener el pulso y plantarme. Aún me duele al recordarlo», afirma el profesor. Actualmente, Q. F. F. no ejerce de profesor de Religión. La experiencia le marcó tanto que decidió cambiar de trabajo.