Monseñor Argüello, el obispo estrella

El nuevo obispo portavoz de la Conferencia Episcopal va a contribuir decisivamente a que la Iglesia sea comprendida en lo específico de su misión

José Francisco Serrano Oceja
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Como se deducía de la lectura de la crónica en la web de nuestra compañera Laura Daniele, el pasado jueves, a propósito del desayuno informativo con monseñor Luis Argüello, secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, a la Iglesia en España le ha nacido un obispo estrella.

Hacía mucho tiempo que, en un foro civil, un obispo no utilizaba una argumentación tan aseada, con una lógica y una agilidad mental apabullante, con una claridad doctrinal sin fisuras y un lenguaje directo, sin evasivas, ni tópicos al uso, ni salidas por la tangente.

El nuevo obispo portavoz de la Conferencia Episcopal va a contribuir decisivamente a que la Iglesia sea comprendida en lo específico de su misión. Y también a que se rompa la espiral de la irrelevancia en el plano público y publicado.

Muchas de las cualidades de monseñor Argüello se explican por su biografía y se comprenden desde su bibliografía, que, por cierto, no es muy extensa. Como buen dialéctico y activista, con un estilo laical más que clerical, tiene un punto de ágrafo. Un mínimo análisis de las personas que asistieron al coloquio desvela que, a estas altura de la historia de España, hay una dificultad de sacar a la Iglesia de la dinámica de la insignificancia pública, mecanismo que se ha agudizado en los últimos años. La Iglesia no es insignificante en lo social, ni en la educación. Pero sí en la argumentación pública y en la incidencia cívica.

Una muestra de esta ingente tarea fue la ausencia clamorosa, en el citado desayuno informativo, de representantes cualificados del mundo de la política, de la cultura y de la economía. O la casi inexistente repercusión en la prensa de papel de un acto relevante. Modificar la percepción, en cierta sociedad dirigente, de que la Iglesia ni está problematizada, ni es arcaica, ni pretende mantener privilegios inexistentes, va a ser un reto nada desdeñable. La Iglesia católica tiene mucho que decir sobre la regeneración ética, el futuro de la estabilidad emocional y el bienestar de los españoles como efecto de la fecunda presencia del Evangelio.

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