Estudiantes y profesores permanecen en los alrededores del colegio Machiavelli
Estudiantes y profesores permanecen en los alrededores del colegio Machiavelli - EFE

El Ministerio de Educación italiano promociona un curso sobre exorcismo para profesores de institutos

El curso, organizado por una universidad católica, crea polémica en Italia, un país con miles y miles de seguidores del esoterismo, la magia el ocultismo, el espiritismo, satanismo y adhesión a setas satánicas

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Crea polémica en Italia el curso sobre «exorcismo y la oración de liberación» para profesores de institutos, promocionado en la página web del Ministerio de Educación, cuyo titular es Marco Bussetti, un profesor de Educación Física, miembro de la Liga, partido que lidera el vicepresidente y ministro del interior, el ultraderechista Matteo Salvini.

La web oficial del Ministerio expone los objetivos: «El curso se propone describir, analizar y comprender los aspectos peculiares del exorcismo y de la oración de liberación, profundizando en los temas ligados directamente con la práctica del exorcismo. El curso analiza aspectos antropológicos, sociales, farmacológicos, legales, pastorales y espirituales. Objetivo del curso es también describir y verificar la incidencia social de los factores que empujan a personas a dirigirse a los exorcistas».

Para participar en el curso, de 40 horas, cada profesor debe pagar 400 euros. El Ministerio de Educación ha precisado que el curso está organizado por un ente externo al departamento. Se trata del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, una institución universitaria, con sede en Roma, de la congregación religiosa Los Legionarios de Cristo y del movimiento Regnum Christi. Las clases se tendrán en las aulas del Ateneo.

Críticas

Las críticas se dirigen sobre todo al ministro de Educación. La expresidenta de la Cámara de diputados, Laura Boldrini, de izquierdas, cree que el curso supone un retroceso a la Edad Media: «Las escuelas no están construidas con seguridad y reglas, los profesores no están retribuidos adecuadamente. ¿Y ante ello qué hace el ministerio de Educación? Promueve cursos sobre el exorcismo. Pero, ¿cuándo comprenderán que no estamos en el medioevo y que las escuelas deben preparar a los jóvenes para los desafíos del futuro?». Por su parte, Simona Malpezzi, del Partido Democrático, centro izquierda, ataca así al Ministerio: «Se salve quien pueda del peor gobierno oscurantista de la historia italiana».

Ante estos ataques al ministro Bussetti, el Ministerio de Educación ha reiterado que el curso está organizado por un ente externo al ministerio y no está destinado a los alumnos, sino especialmente a los profesores de religión católica.

Antigua tradición

En honor a la verdad, el escándalo se ha suscitado porque el curso ha sido anunciado en la página web del ministerio de Educación, dirigiéndose a los profesores, lo que ha suscitado muchas críticas sobre todo de políticos del centro izquierda. Pero estos cursos se organizan por el citado Ateneo Pontificio Regina Apostolorum desde hace una docena de años. Por ejemplo, así lo anunciaba el Ateneo en abril de año 2014: «Con el objetivo de ayudar a hacer frente a los peligros de las sectas, la magia, el ocultismo y el satanismo, haciendo prevención especialmente entre los jóvenes, comenzará en el Ateneo Regina Apostolorum, la novena edición del curso "Exorcismo y oración de liberación"».

Estos cursos han despertado interés y de hecho, desde su cuarta edición, contó durante años con el patrocinio de la Congregación para el clero de la Santa Sede. La mayoría de los participantes fueron sacerdotes, algunas religiosas, diáconos permanentes y laicos, entre éstos principalmente médicos, enfermeras, psicólogos, abogados, maestros y personas pertenecientes a las fuerzas del orden.

El exorcista por antonomasia

Italia es un campo abonado con miles y miles de seguidores del esoterismo, la magia el ocultismo, el espiritismo, satanismo y adhesión a setas satánicas. Conocía muy bien el sacerdote Gabriele Amorth, el exorcista más famoso del mundo, la fascinación que esos campos suscitan en muchísimas personas en Italia. Él fue un precursor de estos cursos sobre exorcismos y fundó la Asociación Internacional de los Exorcistas. Al padre Amorth, fallecido en septiembre 2016 a los 91 años en Roma, algunos días le llegaron 600 peticiones para el rito de la liberación del demonio, campo en el que dejó una importante herencia, con numerosos libros escritos sobre la materia. En un periodo de 30 años realizó unos 70.000 exorcismos, lo que no quiere decir que hubiera atendido a ese número de personas, sino que un individuo podía necesitar decenas de sesiones para ser liberado.

Por ejemplo, el periodistaFrancesco Casadei, de 54 años, que fue exorcizado hace 12 años por el anciano sacerdote y ha dedicado a su historia el libro «Cara a cara con el diablo»: «Cada 2 semanas –afirmó Casadei- lo visitaba para recibir la oración. Después de cuatro meses me sentí liberado». Por su parte, Francesco Vaiasuso, galerista siciliano de 45 años, contó que el padre Amorth, con oración y agua bendita, lo sacó del túnel demoníaco, tras decenas de exorcismos: «Es un combate espiritual, no estamos locos», subrayó Vaiasuso que ha contado su historia en el libro «Mi posesión».

«El demonio se enfurece»

Dotado de una pluma brillante, el sacerdote Gabriele Amorth durante muchos años fue director de la revista mensual Madre de Dios.“El demonio se enfurece de rabia –decía Amorth- cuando coloco algo que refleja la presencia de la Virgen. El padre Amorth solo intervenía cuando había comprobado los certificados médicos de la persona que recurría a él. Desde un punto de vista histórico, tiene un mérito indiscutible, según el vaticanista, Marco Tosatti, autor del libro-entrevista sobre el padre Amorth «Memorias de un exorcista. Mi lucha contra Satanás»: «Ha llevado a la atención de una Iglesia, a menudo fascinada por las sirenas del positivismo y racionalismo, un hecho: Que suceden cosas inexplicables según los parámetros de la ciencia, y que estos hechos, a menudo dolorosos para quien los padece, encuentran una solución, o al menos alivio, gracias a un trabajo pastoral específico».

Amorth dedicaba a su tarea de exorcista al menos ocho horas todos los días: «Ante sus ojos –cuenta su amigo Tossati- ocurrían cosas verdaderamente impresionantes que habrían aterrorizado a cualquier otra persona, pero él en referencia a su eterno enemigo decía: "es el quien debe tener miedo, no yo"».