Musulmanes durante la hora del rezo en un parque de Turín
Musulmanes durante la hora del rezo en un parque de Turín - EFE
El pulso del planeta

Una mezquita en Italia sobre suelo vendido por el arzobispo

El pueblo de Sesto Fiorentino, en Florencia, albergará un centro islámico en unos terrenos de los que se ha desprendido la Iglesia

Corresponsal en RomaActualizado:

La mezquita más grande del norte de Italia se levantará en un terreno de 8.300 metros cuadrados que pertenecía a la Iglesia católica de Florencia. La archidiócesis florentina ha vendido un espacio a los musulmanes para que tengan un lugar de oración y un centro cultural islámico en Sesto Fiorentino, municipio de 47.000 habitantes a 18 kilómetros de Florencia. Hasta ahora se había dado largas a las pretensiones de los musulmanes. «No veo espacios en el centro histórico de Florencia para hacer una mezquita en este momento», dijo Matteo Renzi en el 2011, cuando era alcalde de la capital toscana. «No se dan las condiciones para una mezquita en Florencia», ratificaba el actual alcalde, Dario Nardella. Pero el imán de Florencia, Izzedin Elzir, presidente de la Unión de las Comunidades Islámicas de Italia (UCOII) -en este país hay 1,7 millones de musulmanes- lanzó sus amenazas en septiembre: «Nuestra paciencia se ha acabado; vamos a adquirir un edificio para realizar la mezquita en Florencia».

Sus presiones dieron fruto. Pero hoy las polémicas no faltan. El cardenal de Florencia, Giuseppe Betori, intenta apagarlas: «Estoy contento de poder demostrar cómo la Iglesia Católica de Florencia respeta la libertad religiosa y promueve la libertad de culto». En una encuesta de «La Nazione», diario de Florencia, el 75 por 100 es contrario al acuerdo de permitir la construcción de la mezquita. «Así Occidente malvende su identidad y se prepara a la islamización», afirma el líder en Toscana del partido derechista Hermanos de Italia, Giovanni Donzelli. En cambio, Tomaso Montanari, profesor de Arte, comenta que para los musulmanes «es un derecho fundamental la oración pública» y evoca las palabras de acogida del Papa Francisco.

En general, son fuertes las reticencias de los italianos a la construcción de mezquitas en Italia. A veces con rechazo polémico: concejales de la Liga Norte llegaron a pasear un cerdo para profanar un terreno sobre el que el ayuntamiento de Padua había acordado permitir una mezquita.

«La Stampa», diario moderado, publicó el pasado día 11 una larga investigación con este titular: «Europa vende su historia y las iglesias se convierten en oficinas, restaurantes, locales y mezquitas». Ayer, una encuesta del mismo diario y del «Financial Times» destacaba el miedo de los italianos hacia la inmigración: «Solo el 40 por 100 se considera multiétnico». Ese temor alimenta el populismo en Italia. El líder de la Liga, Matteo Salvini, afirma que la Iglesia traiciona al cristianismo al apoyar una gran presencia musulmana en Italia.

En Palermo, la iglesia de San Paolino fue transformada en mezquita. El imán Elzir dice que hay al menos 800 lugares no oficiales de culto musulmán en locales inapropiados. A muchos florentinos, cuya ciudad fue cuna del Renacimiento y capital del humanismo, les preocupa el proliferar de minaretes, mientras se sustituyen reclinatorios por alfombras en iglesias abandonadas y con sus campanarios en silencio.