Imagen de las inundaciones en la región francesa - AFP

Huracán LeslieAl menos diez muertos en Carcasona (Francia) por el paso de Leslie

Han caído más de 180 litros por metro cuadrado hasta el momento, y hay medio centenar de localidades incomunicadas

CORRESPONSAL EN PARÍSActualizado:

Al menos diez personas han muerto por las trombas de agua que cayeron la pasada madrugada en el sur de Francia por efecto del paso de la tormenta Leslie.

Emmanuel Macron ha dirigido un mensaje solemne de emoción y solidaridad a las víctimas de las inundaciones y tormentas más graves en la región de Aude, en el suroeste de Francia. Se trata de las peores tormentas en más de un siglo. La crecida que afectó al río Aude en 1891 fue la más catastrófica de la que se tenía noticia.

A media tarde del lunes, el balance provisional anunciaba 13 muertos, 5 heridos graves y un número imprevisible de heridos de diversa naturaleza, sin contar unos millonarios daños materiales en numerosos pueblos y ciudades.

Sin embargo, el primer ministro francés, Édouard Philippe, se trasladó al lugar de los hechos y aseguró que «aunque en un primer momento se creía que el número de víctimas era de 13, ahora se ha quedado en 10».

Los vientos huracanados, las trombas de agua y la crecida espectacular del río Aude, entre la noche del domingo y la mañana del lunes, sorprendieron por su violencia.

La movilización del Estado funcionó con rapidez. Más de 700 bomberos y 150 gendarmes, numerosos equipos especiales, acompañados de perros policías y varias unidades de helicópteros y servicios de urgencia médica.

La gran mayoría de los trenes de la región apenas funcionaban. Las carreteras cortadas acentuaban el aislamiento de pequeños pueblos donde la mayor parte de la población se había refugiado en el techo de sus casas y apartamentos.

Las lluvias cesaron a última hora de la mañana del lunes, pero los especialistas aconsejaban gran prudencia en los departamentos del Aude y el Hérault, en la Cataluña francesa.

Édouard Philippe tenía previsto en su agenda oficial una comida de trabajo, en el Elíseo, con el presidente de la República con el fin de ultimar los detalles de una crisis de gobierno que debía consumarse a lo largo de la tarde del lunes.

La tragedia del Aude obligó al jefe del Estado a volver a aplazar el cambio de gobierno. Su primer ministro improvisó un viaje de testimonio y solidaridad, visitando varias de las zonas siniestradas. Desde el Elíseo, Macron insistía en la emoción y solidaridad nacional ante la tragedia e inundaciones más graves de los últimos treinta años.

«En cuanto sea posible»

El 3 de octubre de 1988, las inundaciones de la región de Nîmes, en el departamento de Hérault -fronterizo al del Aude, en la misma región de Occitania-, se cobraron la vida de nueve personas, 50.000 personas fueron víctimas de la catástrofe de 81 pueblos.

A última hora de la tarde de ayer, las tormentas e inundaciones de domingo y el lunes ya se habían cobrado 13 muertos. «Es una cifra provisional», insistían todas las fuentes oficiales. Y las personas afectadas y víctimas, en distinta medida, quizá sea finalmente superior a las 50.000.

Las imágenes de las cadenas de información permanente transformaron pronto la tragedia en un duelo nacional, ante la contemplación de espectáculos dramáticos: puentes y carreteras cortadas, familias llorando, ancianos socorridos, pueblos dislocados por el vendaval…

Tras su mensaje solemne de emoción y solidaridad, en nombre de toda la nación, el presidente Macron hizo saber que viajaría al Aude «en cuanto sea posible». El mensaje también subraya la dimensión política de la catástrofe. Francia lleva dos semanas empantanada, esperando que el presidente de la República consume un cambio de gobierno aparentemente «complejo».