Amigos del fallecido, durante la concentración de repulsa y duelo en San Sebastián - Efe / Vídeo: La madre del joven asesinado en San Sebastián pide dejar a un lado el odio

El menor que murió en una pelea en San Sebastián sufrió una hemorragia craneal

Seis de los siete detenidos han pasado su primera noche en prisión

MadridActualizado:

Santi Coca Hacine-Bacha, el menor donostiarra de 17 años que falleció durante una pelea ocurrida en la madrugada del viernes en San Sebastián, sufrió una hemorragia craneal, según ha confirmado la autopsia practicada por expertos del Instituto de Patología Forense cuyas conclusiones preliminares se conocieron en el transcurso de las declaraciones de los siete investigados por estos hechos. Seis de los detenidos por su presunta implicación en la muerte del joven ingresaron anoche en la prisión de Martutene y el séptimo quedó en libertad con medidas cautelares.

Según informa El Correo, la víctima presentaba una hemorragia craneal cuyo origen es objeto de un análisis más profundo por parte de los médicos forenses. Fuentes consultadas por el periódico de Vocento indican que la lesión sufrida por el menor pudo producirse como consecuencia de alguno de los golpes que recibió en el transcurso del altercado. No obstante, este extremo ha de confirmarse, por lo que se han tomado muestras del cadáver para un análisis que será realizado en el laboratorio del Instituto Vasco de Medicina Legal con sede en Bilbao.

Los resultados posibilitarán la realización de un diagnóstico más preciso sobre las causas del fallecimiento. En el cadáver, de acuerdo a las mismas fuentes, no se apreciaron signos que induzcan a considerar que Santi Coca fue objeto de una «brutal paliza», aunque sí se han observado contusiones varias.

El joven donostiarra falleció el domingo, tras permanecer tres días en la UCI del Hospital Donostia. Había sido trasladado el viernes tras haber estado cerca de 45 minutos en situación de parada cardiorrespiratoria, de la que fue rescatado por los sanitarios que acudieron al lugar de los hechos. Los últimos electroencefalogramas que le realizaron los médicos confirmaron la muerte cerebral por lo que las posibilidades de que pudiera revertir la situación eran nulas. El personal facultativo, tras consultar con la familia, retiró el domingo los sistemas que le mantenían con vida.

Mensajes para ahuyentar el odio

A última hora de la noche de ayer, el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de San Sebastián decretó el ingreso en prisión de seis de los siete detenidos por su implicación en la pelea, mientras que el séptimo ha quedado en libertad con medidas cautelares. Son dos españoles, tres rumanos y dos magrebíes, de entre 18 y 25 años, la mayoría de ellos residentes en Irún, que son investigados por un presunto delito de homicidio, incluido el que fue puesto en libertad.

Representantes institucionales, vecinos y familiares de Santi manifestaron ayer su conmoción entre mensajes dirigidos a ahuyentar el odio y la xenofobia. La madre de la víctima, Fátima Hacine-Bacha, lanzó un mensaje en contra del odio y pidió que no se culpabilice a los inmigrantes, como respuesta a los mensajes xenófobos que están poniendo el acento en el origen de los arrestados.

La madre se reunió con el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, y posteriormente defendió, en declaraciones a los medios de comunicación, que se habiliten medidas de reinserción «real y sana» para que jóvenes como los que han matado a su hijo no vuelvan a cometer este tipo de actos.

«Tiene que haber un equilibrio» porque quienes han cometido «este horror» deben pagar unas «consecuencias», dijo la madre, quien, al mismo tiempo declaró que «no sirve de mucho estar apuntando, insultando» a algunos colectivos por lo ocurrido.

«Entiendo la rabia que tiene la gente y la comprendo, porque somos seres humanos, emocionales, y a veces nos sentimos impotentes y es una manera de expresar esto y lo respeto», añadió en el exterior del Ayuntamiento, a escasos metros de donde fue agredido su hijo, lugar en el que aún permanece el cordón policial establecido por la Ertzaintza.

En ese lugar, la policía vasca detuvo en la madrugada del viernes a siete jóvenes presuntamente implicados en la paliza mortal, de entre 18 y 25 años, tres de ellos rumanos, dos magrebíes y dos españoles.

Fátima Hacine-Bacha, cuyo padre es argelino, recordó que su hijo Santi, de quien habló en presente, «tiene amigos en todo el mundo, marroquíes, argelinos..., ha ido a visitar un orfanato en Marruecos y tiene conciencia social, como su hermano», quien también fue agredido, junto con un amigo, y resultó herido leve.

La madre del menor abogó por facilitar a los jóvenes agresores una «reinserción social saludable» para que «esta gente, cuando vaya a la cárcel, no sea entrar, salir, entrar, y que se normalice». Al mismo tiempo, deseó que «no ocurra más el hecho de insultar, faltar al respeto y demás, porque la guerra llama a la guerra», dijo en alusión a los mensajes de tinte xenófobo que proliferan estos días en las redes sociales con motivo de este caso.

Apeló a los políticos también, para introducir cambios en la educación y reforzar los valores porque «los chavales lo tienen difícil, hay una pérdida de valores muy fuerte», según recoge Efe.

Tras reunirse con la madre, el alcalde de San Sebastián encabezó una concentración de repulsa en el exterior del Ayuntamiento, que concitó la adhesión de medio millar de personas, entre las que se encontraban amigos y familiares del fallecido, que expresaron visiblemente su dolor.

El menor fallecido vivía entre San Sebastián, donde se crió y donde reside su madre, y la localidad cántabra de Reocín, donde vive su padre y cuyo Ayuntamiento convocó ayer una concentración y un minuto de silencio para condenar la «salvaje agresión» sufrida por el joven.