Plataforma sinc

El nivel del mar Mediterráneo podría elevarse 60 centímetros a final de siglo

Una investigación del Instituto Español de Oceanografía incide en el aumento de la temperatura del agua por efecto del cambio climático

madrid Actualizado:

Un aumento acumulado del nivel del mar de casi un metro, la desaparición de zonas costeras actualmente afectadas, un crecimiento de la temperatura de un grado por siglo y un incremento de la salinidad de las aguas que pondría en riesgo la estabilidad de los ecosistemas marinos. Estas son algunas de las consecuencias que tendrá el cambio climático en el litoral mediterráneo español si no se adoptan medidas contra el calentamiento global y se siguen dando los mismos condicionantes actuales. Un panorama para reflexionar que viene recogido en una actualización de la investigación «Cambio climático en el Mediterráneo español» realizada por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y que fue presentada ayer en Málaga.

Manuel Vargas, investigador del IEO y coautor del trabajo, explicó que durante la segunda mitad del siglo XX hasta prácticamente la actualidad el nivel del mar Mediterráneo se elevó 20 centímetros, a un ritmo de 1,5 milímetros al año. Este crecimiento ha estado motivado por factores como la dilatación del agua, la fusión de los polos o el aumento de la presión atmosférica y, aunque los científicos aún desconocen otros aspectos influyentes, el calentamiento global está en el epicentro del problema.

Vargas manifestó que la acción del ser humano, tanto por la emisión de gases de efectos invernaderos como por la construcción de presas, que disminuyen el porcentaje de agua dulce en el planeta, conllevan un aumento de la temperatura de los mares y océanos y limita su labor refrigerante.

Según el estudio, desde 1943 hasta 2008, la temperatura de las aguas superficiales, «las consideradas de baño», se ha incrementado entre 0,7 y 0,8 grados centígrados —similar a la del aire—; mientras que las profundas, en torno a 0,1.

Término medio

El investigador del IEO reconoció que, si no se observan estos parámetros desde un prisma global, es complicado concienciar a la ciudadanía de los peligros del cambio climático. Por eso destacó el valor de este trabajo, ya que ofrece una radiografía más completa que puede llevar a adoptar posturas más combativas. «La opinión pública debe tener una opinión formada basada en el conocimiento científico», añadió.

Además, apuntó que «hay que mantener un equilibrio entre los extremos de que no ocurre nada y de que esto va a ser una catástrofe» y valoró el impacto del estudio de Greenpeace sobre la Manga del Mar Menor por su labor de concienciación.

«Lo que ocurra en el futuro dependerá de las leyes de la Naturaleza y del comportamiento de los humanos», señaló Manuel Vargas, quien destacó que «el sistema climático tiene una inercia». No obstante, situándonos en un escenario virtual basado en los actuales parámetros, declaró que el nivel del agua podría aumentar durante el siglo XXI entre 35 y 60 centímetros más y que el crecimiento anual se duplicaría, pasando a tres milímetros. Si se reproducen todos los condicionantes, en dos siglos, la línea de costa del mar Mediterráneo subiría aproximadamente un metro.

Consecuencias

El coautor de la investigación alertó de que el aumento del mar en zonas costeras «sí es peligroso», y seguidamente preconizó que sí que «se va a perder costa». Este hecho podría llevar a que «millones de personas pierdan sus viviendas», aunque matizó que este hecho dependería de la orografía de cada zona. De este modo, señaló que habría que adaptarse al medio y puso el ejemplo de Holanda y sus trabajos para ganar terreno al mar.

Pero las consecuencias del cambio climático pueden ir más allá. En el caso de que se produzca una tormenta, sus efectos serían «más graves» si tiene lugar sobre «un nivel que está crecido, que sobre el antiguo», precisó, para matizar que los desastres naturales se podrían reproducir con más asiduidad, «aunque no será como sale en las películas».

Vargas también declaró que, a pesar de tratarse de un estudio multidisciplinar y cuya actual edición ha revisado y ampliado a la anterior, «todavía no hay información de tipo químico y biológico suficiente para dar una respuesta concreta» al posible impacto del aumento de la temperatura del agua, especialmente de la superficial, en los ecosistemas. Este aspecto será objeto de estudio en una próxima ampliación del trabajo.

Recuperación lenta

El IEO considera que es necesario mitigar la acción del hombre en el cambio climático con, por ejemplo, la reducción de las emisiones de gases de efectos invernadero, la quema de combustibles fósiles y concienciar a los países emergentes, pero matizó que «las temperaturas seguirán ascendiendo a corto plazo».

«Lo que hacemos repercute ahora y durante unos treinta años en el clima global de la Tierra», explicó Manuel Vargas, quien concluyó la presentación incidiendo en que, «aunque no todo depende de nosotros sí en gran medida».