Medio centenar de localidades reciben un pellizco de suerte

ABC | MADRID
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A los siete minutos de comenzar el sorteo los niños de San Ildefonso cantaron el primer quinto, el 70593 dotado con 50.000 euros por serie, y la suerte empezó a decantarse hacia Barcelona.

Cristina May, la lotera afortunada, mostraba alegría tempranera porque el premio «se repartió por todo el barrio», en pleno centro barcelonés, aunque los que saltaban aún con mayor entusiasmo eran los trabajadores de una empresa de comunicación, Equipo Singular, donde prácticamente todos los trabajadores «pellizcaron» el premio.

Sólo una parte del número premiado se intercambió con una administración madrileña, situada en el centro comercial Madrid Sur y, cosas del destino, 600 décimos terminaron en manos de una peña del Fútbol Club Barcelona de Alcalá de Henares. Su presidente, Angel Peña, lo consideró «alegría y resarcimiento» porque dos días antes del partido Barcelona-Real Madrid asaltaron la sede y se llevaron la tele, bebida y dinero.

El segundo quinto, el 36199, sólo tardó en salir otros 7 minutos y, de nuevo, gran parte se fue a Barcelona, Tarrasa y Cubelles donde se vendieron muchas series, aunque terminó repartido por 13 puntos del territorio nacional. La alegría en la agrupación excursionista Sant Pere de Ribes, abonada a este número y donde resultó premiado un director general de la Generalitat, se juntó con las sonrisas en el centro comercial La Maquinista, en el barrio de Sant Andreu y en la misma Rambla de las Flores.

Fuera de Cataluña también dio alegría este quinto a los vecinos de Garrucha (Almería) y en una empresa de Sigüenza (Guadalajara). A Palma de Mallorca llegó otra serie, mientras otras dos volaron hasta Astorga (León) y se vendieron en ventanilla, bajo la emoción del lotero que se había quedado con el negocio hacía dos meses. Madrid rozó este quinto: en la calle Santa Engracia pudo comprarse hasta ayer.

Pero, la suerte de los quintos siguió aferrada a la Ciudad Condal y el 30227, aunque también muy repartido, vendió una serie en Barcelona aunque todos los décimos se los llevó una peña australiana que está abonada a este número desde hace una década.

La administración 51 de Sevilla fue la que vendió gran parte de este quinto, 90 series. Incluso el lotero, José Carrasco, disfrutó de alegría doble ya que, además de estar muy repartido, él mismo se quedó con un décimo. Otras 30 series llegaron a Málaga, aunque la lotera mandó parte de este número a una cliente en Ubrique (Cádiz), mientras se vendieron décimos en Isla Cristina y Valladolid. La administración «La Mexicana», en Alcorcón, vendió 450 décimos y algunos fueron a la asociación de mayores de Pinto y a la parroquia Santa Teresa de Leganés.

Tanto fue el cántaro a la fuente que, al final, un quinto, el 58616, cayó íntegro en Hospitalet de Llobregat. Un total de 95 series fueron al bar «Cascadilla» que desde hace 20 años encarga el mismo número, pese a haber cambiado de dueño. Los dos, el antiguo y el actual, llevaban lotería. Una parte del premio se fue a La Palma de Cervelló, donde el dueño del establecimiento tiene otro bar.

Los cuatro quintos restantes abandonaron Cataluña y uno de ellos, el 73450, viajó íntegro hasta Los Llanos de Aridane (La Palma). María Lulia Fernández, propietaria de la administración, devolvió entre 100 y 120 décimos de ese número afortunado. Se vendió en ventanilla y entre los agraciados están los trabajadores de una empaquetadora de plátanos, «Agrícola el Remo», así como empleados del Hospital General de La Palma y del centro de día de mayores de Los Llanos.

Casi íntegro, 192 series del 29127, se marcharon a Salamanca donde un empleado de la administración no dudó en abrir una botella de cava y vaciarla sobre los afortunados. La Asociación Cultural La Salina, formada por un centenar de trabajadores de la Diputación, repartió la suerte entre unas 800 personas. Este número también premió la «perseverancia» de un abonado, con 5 décimos, en Puertollano. Heredó de su padre el abono.

Un total de 45 series del 56430, otro quinto premiado, se vendieron en Zaragoza y, en gran parte, fueron a parar al bar «El viejo de Caldas». Allí, un camarero, emocionado, apenas podía articular una frase: «llevo tres números».

Una euforia similar se vivía al mismo tiempo en la «Fil de Moros Olocaide» en Pedreguer (Alicante) ya que el 56430 se vendió en esta localidad y ellos tenían 160 décimos. Estaban abonados desde hace años. Paco Server, el lotero de esta administración que ha repartido 51 series, aseguró que unos cuantos billetes habían ido también a parar a la asociación parroquial Sagrado Corazón, en la vecina localidad de Xaló. Eso sí, también confesó que devolvió 90 décimos.

El 81792, último de los quintos premiados, llevó el dinero a 80 empleados de la planta de caballeros del Corte Inglés de Las Palmas de Gran Canarias, donde algunos incluso lloraron de alegría. Baracaldo, por su parte, mandó hasta Xeraco, en Valencia, un intercambio de 120 décimos repartidos entre vecinos del pueblo y trabajadores de un almacén de naranjas.

Quince series llegaron a Mengibar (Jaén) y muchos tardaron en enterarse por estar en plena recogida de la aceituna, mientras que en la administración 10 de Badajoz se repartieron 150 décimos, de los que 90 fueron a la asociación de Costaleros de Capataces del barrio de San José.