Una pareja contrae matrimonio en EE.UU.
Una pareja contrae matrimonio en EE.UU. - AFP

Matrimonio entre personas del mismo sexo: la batalla campal en Cuba

La polémica comenzó a finales del pasado mes de julio cuando las reformas constitucionales encabezadas por el general Raúl Castro fueron sometidas a consulta popular

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«La iglesia evangélica ha desatado una campaña homofóbica y nosotros le respondemos con amor», dice Ariel, un joven que se identifica como gay, mientras participa, junto a una docena de activistas de la comunidad LGTBI habanera, en una «besada» frente a las puertas de una congregación metodista ubicada en 25 y K, en El Vedado. Dentro del recinto centenares de feligreses escuchan, inmutables, el sermón matinal.

Lo descrito es una expresión de la polémica que se ha desatado en la Isla como consecuencia de las reformas constitucionales que incluyeron un replanteamiento de la concepción del matrimonio, abriendo la posibilidad de este derecho entre personas del mismo sexo.

La polémica, que comenzaría a finales del pasado mes de julio cuando las reformas constitucionales encabezadas por el general Raúl Castro fueron sometidas a consulta popular, ha evolucionado en los últimos meses desde la propaganda de rechazo a réplicas y expresiones que convocan el odio y la violencia.

«Una cosa es tener una postura crítica contra el matrimonio entre personas homosexuales y otra cosa es la homofobia», objeta Marilyn Peñalver, activista de la comunidad LGTBI, en referencia a la evolución de la propaganda gráfica que ha utilizado la iglesia evangélica.

«Estamos a favor del diseño original. Matrimonio: hombre+mujer», es la pancarta que adorna la entrada en las sedes evangélicas, pentecostal y metodistas. Activistas de las provincias orientales de la Isla han reportado la aparición de propagandas donde se lee la consigna: «Proteja a su familia y a sus hijos. Diga no al homosexualismo».

Como respuesta a la declaración conjunta de las denominaciones evangélicas, publicada en internet, sobre la aprobación del matrimonio entre homosexuales, un foro de activistas LGTBI en las redes sociales generaría expresiones violentas, entre la que sobresalía la consigna: «si pasan de las palabras a los hechos no dudaremos en cortarles las manos».

Joel y Yelaine, un matrimonio que se ocupa de labores administrativas en una sede evangelista ubicada al oeste de La Habana, cerca del emblemático cabaret Tropicana, coinciden en que nadie se percata de que la postura de la iglesia cristiana, ante la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, es legítima.

«Nuestra guía es la Biblia, no el odio hacia ninguna persona. Lo que aborrecemos es el homosexualismo como pecado, no a las personas homosexuales. En nuestra iglesia se ora por Cuba y por los cubanos todos, y eso nadie lo resalta, al contrario, se nos acusa de fundamentalistas», acota Joel.

Su esposa, Yelaine, desmiente los rumores de que las congregaciones evangélicas han puesto a disposición del público un libro donde rubricar su postura contra la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo.

«Estos rumores, junto con el otro de que estamos circulando materiales audiovisuales de contenido homofóbico, demuestran una clara manipulación en medio del debate a las reformas constitucionales que atañe a los cubanos todos».

Aunque no está a favor del matrimonio entre personas homosexuales ni practica credo religioso alguna, Daniela Martí, profesora de la enseñanza media, considera que la polémica desatada por el llamado «Artículo 68» es una señal de que la sociedad civil no está preparada para ninguna discusión pública.

«Además, se percibe que el Gobierno alienta lo que ya no es un debate, sino un intercambio de actos provocativos que se intercambian las partes en conflicto, la comunidad gay y la iglesia cristiana, y que está a un paso del odio mutuo. Décadas atrás este Gobierno reprimió a religiosos y a homosexuales, hoy los contrapone».

Noel Nieto León, pastor de la Liga Evangélica, también coincide en que es inédita y sospechosa la pasividad de un Gobierno que se ha distinguido por su historial de represión contra cualquier indicio de libertad de expresión.

«Las difamaciones contra la iglesia evangélica, que simplemente ejerce derechos y libertades civiles de expresarse libremente y según sus credos, no es otra cosa que una criminilización de la otredad».

El Artículo 68 del Anteproyecto de Constitución replantea que el matrimonio «es la unión voluntariamente concertada entre dos personas con aptitud legal para ello».

Las reformas constitucionales se encuentran en proceso de consulta popular, y deberán someterse a referéndum el próximo 24 de febrero de 2019.