La clínica Ginemedex, en Barcelona, en una imagen tomada ayer.ELENA CARRERAS

Más de mil mujeres británicas abortan cada año ilegalmente en Barcelona

A unos precios que aumentan a un ritmo de 200 euros por cada semana de gestación de más, la clínica Ginemedex ha sido denunciada por la prensa británica

EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL/
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La clínica Ginemedex de Barcelona realizaría abortos ilegales, incluso más allá de las 24 semanas de gestación, según ha reconocido personal de este centro en conversaciones grabadas por dos periodistas del «The Sunday Telegraph», que ayer publicó un amplio reportaje sobre el aborto libre que procura esta clínica privada barcelonesa aduciendo falsas «urgencias ginecológicas».

El 80 por ciento de los clientes de Ginemedex procede del Reino Unido, donde la ley permite abortar libremente hasta la vigésimocuarta semana. Unos 1.120 abortos de mujeres británicas en periodos de gestación más avanzados se realizan anualmente en Ginemedex. Probablemente en la mayoría de los casos se trata de fetos en perfecto estado de salud y de madres sin riesgos físicos o mentales, ya que de lo contrario esos abortos podrían realizarse en el Reino Unido sin problemas legales y a menor precio.

Pruebas irrefutables

El teléfono de la clínica barcelonesa, instalada en el barrio de Sarrià, no respondió ayer a las repetidas llamadas de este periódico, seguramente por tratarse de domingo. No obstante, las pruebas que aportaba ayer «The Sunday Telegraph» parecen irrefutables. «Si usted tiene un embarazo normal y quiere abortar, lo que ponemos en el papel es que había una urgencia ginecológica», aseguró a los periodistas británicos una responsable del centro, identificada con el nombre de Jimena, añadiendo que de esta forma se aprovecha un subterfugio de la ley española.

Ginemedex mantiene una estrecha relación con una de las instituciones británicas que procuran abortos y que reciben subvenciones del Sistema Nacional de Salud. El British Pregnancy Advisory Service (BPAS) aconseja abiertamente a quienes se encuentran en el límite de las 24 semanas de gestación o ya lo han sobrepasado que si quieren abortar pueden dirigirse a la clínica barcelonesa, cuyo teléfono ofrecen sin especificar que la intervención será igualmente ilegal en España.

Alertado por este hecho, el ministro de Sanidad británico, John Reid, ha anunciado una investigación, porque una institución que recibe dinero público no puede incentivar abortos más allá de lo previsto por la legislación británica «ni que quebranten la ley de un país europeo».

Después de ser invitada por BPAS a ponerse en contacto con Ginemedex, la periodista Charlotte Edwardes, que se encontraba alrededor de la vigésimocuarta semana de embarazo, llamó al centro barcelonés para confirmar que allí podría abortar. Edwardes grabó las conversaciones telefónicas, en las que responsables de la clínica Ginemedex afirman reiteradamente que este centro realiza abortos falsificando la documención y utilizando la trampa de «emergencia ginecológica».

Una vez en Barcelona, acompañada por otro periodista que sacó varias fotos con una cámara oculta, Edwardes fue reconocida por el doctor Tanda, que dispuso lo necesario para el aborto de un feto que se encontraba ya en su vigésimosexta semana de vida. En la visita, una de las enfermeras comentó a la supuesta clienta que allí se realizan incluso intervenciones a mujeres que superan las 30 semanas de gestación, a cuyos fetos se les aplica una inyección letal. Con toda esta información recogida, los dos periodistas desaparecieron y regresaron a Londres.