La Policía detiene a un manifestante durante una protesta en Londres
La Policía detiene a un manifestante durante una protesta en Londres - EFE

Más de mil detenidos en las protestas contra el cambio climático en Londres

Tras una semana del inicio de las protestas, la Policía británica confirma que 53 personas han sido imputadas formalmente

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Para aquellos que hayan visitado Londres durante esta pasada Semana Santa habrán notado en las calles de la capital un fuerte despliegue policial. Ha tenido trabajo Scotland Yard en los últimos días y el cálculo oficial a día de ayer era de 1065 personas detenidas en los últimos días. El motivo: un movimiento de desobediencia civil no violenta que protesta contra la inacción del Gobierno británico frente al cambio climático. Todos los arrestados, activistas, formaban parte del grupo ecologista Extinction Rebellion (XR), que desde el pasado lunes 15 optó (hasta ayer) por bloquear varios de los principales y más concurridos puntos de la capital británica, como el puente de Waterloo, la plaza del Parlamento, Oxford Circus o el Mable Arch.

No han sido los únicos actos que este movimiento ha llevado a cabo. También han tratado de bloquear trenes, subir a autobuses, situarse frente a las ruedas de camiones o encima de ellos pegados a su techo con pegamento.

Además, el pasado domingo, un centenar de ellos utilizaron uno de los museos más visitados de la ciudad, el de Historia Natural, como epicentro de sus protestas. El acto, tumbarse debajo del característico esqueleto de ballena azul que preside el hall del edificio, duró algo más de media hora hasta que la policía los detuvo.

Este grupo tiene como objetivo llamar la atención del Ejecutivo de Theresa May y conseguir «un estado de emergencia ecológica». Sus propuestas para los políticos van desde reducir las emisiones de CO2 a cero para el año 2025, hasta crear una asamblea ciudadana para lidiar con las decisiones que afecten al calentamiento global.

Para los organizadores de estas protestas ha merecido la pena los actos que han llevado a cabo. La gran repercusión que han tenido debido al número de arrestos y al seguimiento que los medios británicos, han dado la dimensión que pretendían para poner en el mapa este movimiento que surgió hace apenas un año en Stroud, a 150 kilómetros de Londres, y que ahora ha llamado la atención de la sociedad británica y de la clase política.

Las autoridades «permitieron» durante varios días que los ecologistas tomaran el centro de Londres protestando acampados y ocupando las carreteras de varios puntos de la ciudad hasta el domingo, cuando la policía desalojó a las decenas de personas que cortaban el tráfico en Oxford Circus y Piccadilly Circus, dos de los puntos más céntricos de la capital.

Durante los primeros días se prefirió hacer la vista gorda y permitir, bajo estricta vigilancia policial, que estos acampasen o que formaran asambleas en las que discutían sobre el cambio climático. Eso si, más de 9.000 policías fueron desplegados en los puntos calientes.

El movimiento daba ayer ya por interrumpido este tipo de actos y se dio la jornada para reflexionar cual será su siguiente paso a dar. Este grupo de activistas ha contado con el apoyo de diversas personalidades como la actriz Emma Thompson, que se dejaba ver en uno de estos puntos de protestas el pasado fin de semana.

Hasta el propio alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan mostraba comprensión con el movimiento, aunque, en un comunicado, pedía a los manifestantes que dejasen de obstruir el tráfico. «Está siendo contraproducente para la causa y para nuestra ciudad. Dejad que Londres vuelva a su vida de siempre», aseguraba Khan.