Estudiantes de Medicina en la Facultad de Córdoba
Estudiantes de Medicina en la Facultad de Córdoba - ROLDÁN SERRANO

Más de 8.000 médicos se quedarán este año sin opción a una plaza para especializarse

Un total de 15.477 aspirantes optan hoy a una plaza MIR en pleno debate sobre el exceso de Facultades de Medicina y la falta de especialistas

MADRIDActualizado:

Este sábado se jugarán su futuro 15.477 graduados de Medicina de toda España. Todos aspiran a conseguir una de las 15.477 plazas de Médico Interno Residente (MIR) con la que convertirse en pediatras, cardiólogos, médicos de Familia.. o cualquiera de las especialidades que reconoce nuestro sistema sanitario. Este año el número de plazas ofertadas ha aumento casi un 5 por ciento respecto a la convocatoria anterior, pero aún son insuficientes. Se examinan dos médicos por plaza y 8.000 graduados se quedarán con la carrera terminada y sin poder seguir formándose. Su opción será esperar a la siguiente convocatoria, irse al extranjero o optar a un trabajo que no requiera especialización.

No es un problema nuevo. El año pasado más de 4.000 graduados de las 42 facultades de Medicina españolas se quedaron sin una plaza MIR en 2018 por el exceso de graduados. Un informe del Ministerio de Sanidad, presentado recientemente a las comunidades autónomas, calculaba que dentro de siete años habrá una bolsa de 2.500 médicos en este limbo laboral. Sanidad plantea como solución reducir el acceso a las facultades de Medicina (aumentar los «numerus clausus») y elevar «ligeramente» las plazas MIR de especialidades más deficitarias, como Medicina de Familia.

Tres nuevas facultades

La realidad, de momento, va por otro lado. La Organización Médica Colegial (OMC) ve con «alarma» la apertura indiscriminada de nuevas facultades de Medicina. En diez años se ha pasado de 28 a 42 facultades y el número seguirá creciendo. El País Vasco, Navarra y la Comunidad Valenciana tienen en estudio la creación de tres nuevas facultades. La nueva oferta es pública y privada. Navarra quiere contar con una facultad de Medicina de titularidad pública para competir con la oferta privada de la Universidad de Navarra; los jesuitas de Deusto tienen previsto poner en marcha sus estudios sanitarios el próximo curso y la Universidad pública de Alicante le harán la competencia a la Facultad de la «Miguel Hernández», otra universidad pública en la misma provincia. «Estamos incrementando el número de personas formadas que no van a poder completar su formación en España y aunque lo consigan no tienen garantizado tampoco un puesto de trabajo», argumenta Pablo Lara, presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Españolas.

La demanda social manda y el tirón que desde hace dos décadas registran los estudios de Medicina en toda España «se ha convertido en una oportunidad de negocio», asegura Lara que apela a los gobiernos autonómicos a racionalizar la demanda.

Plantilla envejecida

La paradoja es que las facultades de Medicina están llenas, pero faltan médicos que releven a una plantilla cada vez más envejecida. El nuevo consejero andaluz de Salud, Jesús Aguirre quiere pedir un MIR extraordinario para paliar en Andalucía el problema de profesionales.

Su objetivo es que «todo el que salga de la Facultad de Medicina pase automáticamente a fase de formación vía MIR y su incorporación, si lo considera oportuno, al Sistema Andaluz de Salud», según aseguró en uno de sus primeros actos públicos. Aguirre quiere también garantizar que tras el MIR los especialistas tengan contratos de «larga duración» y los pacientes menos listas de espera. El problema es el alto coste: formar a un especialista en España cuesta diez años -desde que empieza la carrera- y 250.000 euros.

Formación de calidad

La solución no es sencilla, reconoce Alicia Córdoba, vocal de médicos jóvenes de la OMC. «Las plazas MIR actuales no son suficientes para garantizar la reposición de las jubilaciones. Pero debemos tener los medios que aseguren una formación de calidad. No se deben aumentar plazas sin una buena planificación». Córdoba rechaza de plano la contratación de médicos sin especialidad, como médicos de Familia, como pretendía Castilla y León.