La princesa Nothemba Simelela, subdirectora general de Familia, Mujer, Infancia y Adolescencia de la Organización Mundial de la Salud participa en la presentación de una nueva campaña para acabar con el cáncer cervical a nivel mundial este jueves en la sede europea de la OMS en Ginebra (Suiza)
La princesa Nothemba Simelela, subdirectora general de Familia, Mujer, Infancia y Adolescencia de la Organización Mundial de la Salud participa en la presentación de una nueva campaña para acabar con el cáncer cervical a nivel mundial este jueves en la sede europea de la OMS en Ginebra (Suiza) - EFE

Más de 300.000 mujeres perdieron la vida en 2018 por el cáncer cervical

La OMS advirtió que, de no tomarse medidas para frenar su progresión, el número de muertes anuales seguirá creciendo hasta 460.000, en 2040

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Las víctimas de cáncer cervicalsiguen aumentando en todo el mundo y alcanzaron, en 2018, la cifra de 311.000, según informaciones publicadas este jueves 31 de enero en Ginebra, por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que dedicará el Día Mundial del Cáncer, el próximo 4 de febrero, a la eliminación de esta enfermedad.

Este es uno de los tipos de cáncer más mortíferos y se transmite por vía sexual afectando a más de medio millón de mujeres en todo el mundo. La OMS advirtió que de no tomarse medidas para frenar su progresión el número de muertes anuales seguirá creciendo hasta 460.000, en 2040.

Detectado a tiempo, este tipo de cáncer es prevenible y curable. Sin embargo, el problema está en que numerosas mujeres que lo padecen viven en los países en desarrollo y no tienen ni la posibilidad de hacerse un diagnóstico a tiempo ni de acceder a los cuidados de salud adecuados para su tratamiento una vez confirmada la infección.

El cáncer cervical se transmite por vía sexual y está causado principalmente por una infección vírica relacionada con el virus del papiloma humano (VPH), virus común transmitido por vía sexual cuya infección puede desaparecer por si misma pero que, en numerosos casos, degenera en cáncer.

El virus VPH, que no necesita penetración para su transmisión, tiene un fuerte poder oncógeno y, aunque necesita de 15 o 20 años para provocar un cáncer en mujeres con sistemas inmunitarios normales, puede, en el caso de personas con sistemas inmunitarios débiles, causar la muerte en un plazo inferior, 5 o 10 años, señaló la OMS.

A nivel mundial, el cáncer cervical es el más común en las mujeres y ocasionó, en 2018, unos 570.000 nuevos casos en el mundo lo que representó el 7.5% de muertes por cáncer en las mujeres. A pesar de estos datos, este tipo de cáncer es prevenible y curable, si se dispone de las infraestructuras adecuadas para su tratamiento.

En los países en desarrollo, donde se encuentran la mayoría de las víctimas de este tipo de cáncer, el acceso a las medidas preventivas es limitado y al no diagnosticarse de forma precoz el acceso a tratamientos en una fase tardía como cirugía, radioterapía o quimioterapía es muy limitado y no consigue evitar la muerte.

Para intentar frenar la progresión del cáncer cervical, la OMS recomienda que se aumenten las medidas de prevención a lo largo de toda la vida principalmente a través de la educación comunitaria, la vacunación, métodos de detección, tratamientos y cuidados paliativos de los pacientes que permitan identificar lesiones precancerosas en una fase inicial lo cual permitiría prevenir el 80% de los casos.

Aunque el principal método de prevención es la vacunación, la OMS recomienda que las niñas en edades comprendidas entre 9 y 14 años, antes de que estén sexualmente activas, se vacunen contra el VPH y que tengan acceso a la información y la educación adecuada sobre el consumo de tabaco, sexualidad o el uso de preservativos. En el caso de los niños, se recomienda la circuncisión.

Revisión desde los 30 años

A partir de los 30 años, el resto de las mujeres sexualmente activas debe de ser examinada para detectar posibles células anormales que pueden, en el caso de céculas precancerosas, extirparse o destruirse por medio de métodos como la crioterapia que consiste en destruir el tejido anormal del cuello uterino mediante la congelación.

Actualmente, existen varias vacunas que protegen del virus VPH y que proporcionan protección contra los virus que causan las verrugas anogenitales. Estas vacunas son seguras y eficaces para prevenir este tipo de infecciones si se utilizan en niñas con edades comprendidas entre 9 y 14 años, subrayó la OMS.