Pacientes afectados por lesiones medulares escuchan al presidente madrileño Ángel Garrido - ISABEL PERMUY

Madrid estrena un «medicamento vivo» que recupera a lesionados medulares

El Hospital Puerta de Hierro Majadahonda es el primero autorizado a aplicar un tratamiento que ha permitido volver a andar a pacientes

MADRIDActualizado:

Un nuevo fármaco de terapia celular para tratar a pacientes con lesiones medulares acaba de ser aprobado por la Agencia Española del Medicamento. Se llama NC1 y se aplica sólo en un lugar de Europa: el Hospital Puerta de Hierro Majadahonda, de Madrid, un centro público que lleva más de 20 años investigando y realizando ensayos clínicos. Al «milagro» que ha conseguido el jefe de Neurocirugía de este centro, Jesús Vaquero, él prefiere llamarlo «tesón». Pero ha permitido a varios pacientes volver a caminar, y recuperar algo tan simple pero a la vez tan imprescindible para una vida normalizada como el control de los esfínteres.

El doctor Vaquero y su equipo no quieren «vender humo», y rechazan términos como «curación»: «No se puede curar la lesión medular, pero sí mejorar la calidad de vida». Como le ha ocurrido a Andrés Herrera, de 39 años, que con 27 y a raíz de un accidente de tráfico quedó postrado en una silla de ruedas. Rememora emocionado el momento en que «el tío de la bata blanca te dice que no vas a volver a levantarte».

Y peor aún, cuando se negaba a salir porque «a ver cómo le dices a un amigo, por muy bueno que sea, que te limpie el culo porque te has cagado», explica. «Si un mes antes yo le decía a mi sobrina Adriana, de dos años, que ya tenía que ir quitándose los Dodotis, después era ella la que me decía a mí: “Tío, no tienes que llevar Dodotis”».

Su ensayo clínico fue el primero en un lesionado incompleto. Ahora se levanta y comienza a caminar con ayuda de muletas. «Y tengo un cuádriceps como el de Cristiano Ronaldo», sonríe.

El NC1 es uno de los llamados «medicamentos vivos»: lo elaboran en el hospital con células madre mesenquimales, que se extraen de su médula ósea y luego se tratan en una «sala blanca» -libre de contaminantes- mediante un cultivo que dura unas tres semanas para que se reproduzcan. Posteriormente, se inyectan, junto con plasma del paciente que se usa como excipiente, en el lugar exacto de la lesión medular y en el líquido cefalorraquídeo de la zona. «En 15 días, la sensibilidad mejora», asegura el doctor Vaquero.

Personalizado

El neurocirujano y su equipo han desarrollado este primer medicamento de terapia avanzada y fabricación no industrial -es personalizado para cada paciente-, autorizado ahora para uso hospitalario. Entre los efectos que se han demostrado en los ensayos clínicos, se incluyen una mejora de la sensibilidad y de la rigidez muscular, un mayor control de los esfínteres, y mejoras en la función sexual y en el dolor neuropático. Y una «ligera mejora en la función motora», que en el caso de Andrés se traduce en que ya puede dar 32 pasos y es feliz: «Caminaré», afirma. Lo dice en pie y sin muletas.

El hospital tiene previsto tratar, en el primer año, a 30 pacientes con lesión medular -incompleta o determinadas lesiones completas, siempre dorsales y lumbares-. La cifra irá aumentando progresivamente, a medida que lo haga la capacidad de producción de células madre. De hecho, está previsto reformar las instalaciones del Instituto de Investigación Puerta de Hierro para este fin. Cada tratamiento puede costar en torno a los 10.000 euros.

Seleccionar pacientes

Un comité de selección multidisciplinar analizará y priorizará los pacientes que previamente hayan sido considerados como potenciales beneficiarios de este nuevo medicamento.

En la actualidad, la paraplejia traumática la padecen unos 50.000 pacientes en toda España, y su tendencia es creciente: hay entre 800 y 1.000 nuevos casos cada año. Hasta ahora, no existían terapias capaces de restablecer las secuelas neurológicas que origina.

El trabajo del doctor Vaquero y su equipo se ha centrado en esta problemática en las últimas décadas. El uso de células y plasma del propio paciente hace más eficaz el tratamiento. Para asegurarse su éxito, se procura conseguir una alta concentración de células -que se inyectan por millones en el organismo del paciente-. La administración es por vía intratecal -en la médula espinal-, ya que «la intravenosa no funciona: las células se quedan atrapadas en el flitro pulmonar», explica Vaquero.

Se estudia «con precisión milimétrica» la lesión que tiene cada paciente, para inyectar en ese punto concreto. Y se cuidan detalles técnicos como el calibre de la aguja: la experiencia de muchos años de investigación han permitido perfeccionar el sistema hasta en esos pormenores.

No puede aplicarse el procedimiento en pacientes con la médula totalmente seccionada; «tiene que haber un mínimo de continuación anatómica», advierte el doctor Vaquero. Pero aunque sus efectos son más evidentes en lesiones incompletas, también en las completas puede resultar muy útil: «Si tras el tratamiento se puede mover un músculo que permite cortar solo un filete, o poder escribir, eso puede ser fundamental». Es, añade, «encontrar una solución a cosas a las que antes ni se prestaba atención».

Insiste en no levantar falsas expectativas: «No se puede curar la lesión medular». Pero «sí mejorar la calidad de vida» de estos pacientes. O conseguir que «puedan sentir una caricia donde antes no sentían nada», como alguno de ellos le ha confesado.

Respecto a cómo funciona este NC1, el especialista lo traduce al lenguaje de los Legos: las células madre inyectadas en el paciente liberan sustancias que activan el sistema nervioso remanente, y también otros factores que aumentan el metabolismo del sistema nervioso. Cuestiones todas ellas que permiten aventurar otros posibles caminos por explorar en relación con otras enfermedades como el Alzheimer.

Cien por cien español

Aunque el proyecto se desarrolla en su totalidad en un centro sanitario público madrileño, ha contado con un patronazgo de peso: el de la Fundación Mapfre y la Fundación Rafael del Pino. El vicepresidente de la primera, Ignacio Baeza, destacaba cómo «son muchos los científicos que trabajan con células madre, pero hasta ahora no se habían obtenido resultados tan esperanzadores».

Además, este nuevo tratamiento es «cien por cien español, e impulsado desde la sanidad pública». Asegura Baeza que «cuando nos lo explicaron, nos sonó a ciencia ficción, pero ahora vemos que es una barbaridad el salto cualitativo que se está dando».

María del Pino, presidenta de la Fundación Rafael del Pino, puso el acento en que esta «es la primera medicación de terapias avanzadas de fabricación no industrial que se ha aprobado». Su organización llevaba embarcada en este proyecto de investigación desde 2011, y como adelantaba ayer, «el viaje continúa; quedan muchas metas por alcanzar».

El presidente regional madrileño, Ángel Garrido, afirmó que «este es un día para la esperanza, para el agradecimiento a los profesionales de la salud pública, y también para el orgullo: hacemos las cosas muy bien muchas veces».