Estado en el que quedó el vehículo, ayer, en un siniestro en la nacional I en el que murieron cinco personas de nacionalidad francesa. El accidente ocurrió a la altura de Pancorbo, en Burgos
Estado en el que quedó el vehículo, ayer, en un siniestro en la nacional I en el que murieron cinco personas de nacionalidad francesa. El accidente ocurrió a la altura de Pancorbo, en Burgos - EFE

Luces y sombras en «la tarifa plana» de siniestralidad vial

Expertos en seguridad en la carretera y asociaciones de víctimas valoran el descenso de muertos durante el verano y animan a seguir trabajando

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Lamentar el terrible accidente de Pancorbo (Burgos) fue el inicio obligado de la comparecencia del ministro del Interior y el responsable de la DGT ayer antes de hacer balance –«satisfactorio»– de la siniestralidad acumulada durante el verano. 224 personas murieron en las vías nacionales en julio y agosto, 31 fallecidos menos que en el verano de 2016. Hubo un 12% menos de víctimas mortales, si bien crecieron en un 4,4% el conjunto de los desplazamientos. Este año se han superado los 87,6 millones de trayectos (aunque Tráfico previó en junio que serían 89 millones), 2,5 millones más que el anterior estío.

Juan Ignacio Zoido atribuyó el dato al buen comportamiento de los ciudadanos al volante, que logró que agosto haya sido el octavo mes del año con menos muertos desde 1960. Expertos como Ramón Ledesma, de PONS Seguridad Vial, ven algo de «luz en la tarifa plana» de siniestralidad. «Solo descensos anuales de más del 5% se consideran cambio de tendencia. Nuestro país, como el resto de países europeos, está sumido en una tarifa plana de siniestralidad desde hace varios años. No nos movemos de los 38 fallecidos por millón de habitantes. Y este año la valoración es esa: hemos oscilado entre +/- 3 % de fallecidos a lo largo de todo el año. No nos movemos», dice.

Y añade: «Sin embargo, este verano el Gobierno ha movido una ficha que, afectando a un colectivo (el ciclista), comienza a generar el verdadero mensaje que hay que trabajar en los próximos años: protección a la coexistencia en la calzada. Las vías convencionales y urbanas (eje de la siniestralidad) tienen y tendrán una peculiaridad cada vez mayor: coexistirán en la calzada usuarios no vulnerables y vulnerables».

«Automovilistas (los primeros) con peatones, ciclistas y motoristas (los segundos). La estrategia gubernamental “Rutas ciclistas protegidas” da en el clavo. Incluso los primeros resultados (no evaluables aún como tendencia) nos dicen que acierta: un 11% menos de accidentes mortales y , sobre todo , el (posible) inicio de un cambio cultural: los conductores de automóviles “entienden” y respetan a los vulnerables. El fuerte comprende al débil», concluye Ledesma.

Por su parte, Francisco Canes, presidente de la asociación estatal de víctims de accidente, DIA, lamentaba que, como el de Pancorbo, cada poco tiempo hay que lamentar una tragedia similar. «Todas las partes estamos poniendo nuestros esfuerzos en cambiar las cosas que están a nuestro alcance».

«La DGT no sólo debe realizar campañas informativas y de concienciación, sino invertir en mejorar la seguridad en nuestra red de carreteras. ¿Por qué llevan años existiendo ciertos tramos de concentración de accidentes? No basta con detectar el problema, hay que abordarlo. No creemos que se hayan realizado los esfuerzos suficientes para eliminar la peligrosidad en estos puntos negros», reprocha Canes. «Hay tramos de carreteras, por los que circulan a diario decenas de miles de coches y cuyo estado es lamentable. Por poner un ejemplo, el tramo de la M-50 (en Madrid) que transcurre entre la A4 y Leganés lleva años teniendo unos baches y unas grietas enormes que desestabilizan a los vehículos. Problemas de este tipo, hay cientos (señales confusas, rayas que apenas se ven, etc.)», completa el presidente de DIA*.

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*DIA facilita un teléfono de atención gratuita para víctimas, el 900 907 711.