«The New York Times» visita Sodeto, el pueblo más afortunado de España
Vecinas de Sodeto celebran el «Gordo» - FABIÁN SIMÓN

«The New York Times» visita Sodeto, el pueblo más afortunado de España

El prestigioso diario entrevista a los habitantes del pueblo oscense donde cayó el «Gordo de la Lotería» el pasado año

EFE
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El diario «The New York Times» se hace eco en un reportaje publicado en la víspera de cómo «el gordo» cambió la vida de la pequeña localidad agrícola oscense de Sodeto, donde «casi todos» ganaron «esa especie de obsesión nacional» que es la Lotería de Navidad. Con el titular «En un pueblo español, casi todos ganaron», la reportera de asuntos europeos Suzanne Daley cuenta cómo tocó la lotería en los 70 hogares de Sodeto, donde la Asociación de Amas de Casa vendió participaciones del «gordo», el número 58.268.

Salvo en un hogar, el del cineasta griego Costis Mitsotakis, a quien por la razón que fuera no le ofrecieron participaciones del número premiado, que dejó más de 700 millones de euros en la provincia de Huesca. Mitsotakis se mudó hace algún tiempo a Sodeto por un amor que no cuajó, pese a lo cual se quedó a vivir allí, en un granero que está restaurando a casi un kilómetro a las afueras del pueblo. El cineasta dice que «hubiera sido bonito ganar», cuenta el periódico, pero no se queja porque, en cierto sentido, sí ganó, ya que había tratado de vender un terreno «sin demasiado éxito» hasta que tocó la lotería en el pueblo. Entonces, un vecino le ofreció comprar el terreno y otro le hizo al día siguiente otra oferta y ahí es cuando vino el problema porque Mitsotakis dice que no quiso entrar en una «guerra de ofertas», dado que en un pueblo pequeño «no quieres malos rollos».

El periódico cuenta que semanas antes de la lotería Sodeto, que vive exclusivamente de la agricultura, se encontraba sumida, por un lado, en la crisis económica que afecta a España y, por otro, en la grave sequía que padece Aragón. De ahí que algunos residentes, muchos de ellos en paro, no pesaban comprar lotería, pero lo hicieron por «lealtad» a la Asociación de Amas de Casa y de repente, la vida, de «forma misteriosa», les daba «otra oportunidad».

El periódico cuenta la historia de José Manuel Penella -el secretario general de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA)- a quien le preocupaba cómo pagar sus recientes inversiones en técnicas de riego más eficientes y se encontró con que su esposa había comprado dos participaciones y su hijo encontró otras dos que su madre también había comprado y se había olvidado de ellas. «Yo le seguía diciendo: busca más (participaciones), busca más», relata Penella al «Times». Este dinero «nos da un respiro» y «lo mejor es que no he ganado yo solo, sino todos», agrega.

El periódico también cuenta la historia de cómo Mari Carmen Lambea, miembro de la Asociación de Amas de Casa, trató de venderle una participación a una amiga, cuyo marido estaba en el paro, pero ésta le dijo que le pagaría más adelante. Cuando tocó el «gordo» la mujer no había pagado, pero aún así Lambea le guardó la participación. «Ella tenía miedo de llamarme y preguntar» por si le había guardado o no la participación, afirma Lambea, pero lo hicieron sus respectivos hijos y cuando la compradora supo que le habían guardado su décimo «hubo muchas lágrimas».

La alcaldesa del pueblo, Rosa Pons, cuenta que felicitó a todos los vecinos con un megáfono en «plena locura colectiva» y cómo algunas mujeres quisieron ir a la peluquería «pero la peluquera también ganó» y ese día dijo que no trabajaba. El «Times» dice que las puertas de las viviendas antes estaban abiertas y los móviles disponibles, pero a raíz de ganar la lotería se cerraron a cal y canto para evitar a los enviados de los bancos y los cazafortunas. «¿Verá usted Mercedes yendo y viniendo por las calles?», se pregunta Pons y le pregunta a la periodista. Y a renglón seguido se responde: «No creo. La gente va a invertir en sus tierras y quizás en comprar un sofá».