César Nombela

Listeria oportunista

Joseph Listerfue reconocido gracias al nombre que se dio en 1940 a la bacteria de la que hoy hablamos en España

César Nombela
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El cirujano inglés Joseph Lister, en el siglo XIX, salvó millones de vidas utilizando antisépticos para evitar la infección de heridas, cuando se cuestionaba que los microbios pudieran infectarlas. Con el tiempo, este médico fue reconocido gracias al nombre que se dio en 1940 a la bacteria de la que hoy hablamos en España. Las dos especies patógenas incluidas en el género Listeria constituyen un ejemplo característico de microbio oportunista; viven y se desarrollan en muchos lugares, como suelo, aguas, desechos y alimentos, resisten condiciones adversas como alta salinidad o muy bajas temperaturas, pero, si invaden el organismo humano producen patologías de diversa índole.

Listeria es la bacteria que causa más mortalidad de entre las de transmisión alimentaria, si bien eso ocurre en personas con sus defensas muy debilitadas.

El comportamiento oportunista de los microbios es de los que más nos llama la atención a los microbiólogos.Los patógenos oportunistas son tan versátiles que pueden vivir por su cuenta, pero resultar altamente agresivos cuando infectan al organismo humano. En el extremo opuesto, algunos patógenos estrictos apenas superan unos segundos fuera del organismo al que infectan, pero que son igualmente peligrosos. La evolución biológica de los microorganismos ha ido configurando estas adaptaciones en la relación con el hombre.

De Listeria se conoce muchísimo, incluidos los más recónditos detalles de su genoma. Las listerias patógenas lo son gracias a un grupo reducido de genes que les facilitan penetrar en las células de nuestros tejidos (su gran arma, para ser inaccesibles a los anticuerpos), sobrevivir en ellas e invadir todo el organismo. Hay formas placentarias, que causan abortos o listeriosis muy graves en recién nacidos, así como casos en los que invade el sistema nervioso, o se implanta en el organismo de forma sistémica.

La pregunta que surge es si un microbio tan conocido, incluso sensible a muchos antibióticos, puede causar tantos problemas. La respuesta, amable lector: no existe el riesgo cero, las precauciones de asepsia que pioneros como Lister propugnaron siguen vigentes, por elementales que nos parezcan a estas alturas de la Sanidad.

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