Kilométricas retenciones en el final de la larga operación retorno

D.P.MADRID. El Lunes de Pascua lo fue también de paciencia para los cientos de miles de españoles que se vieron atrapados en los innumerables atascos que salpicaron las carreteras de la Península

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MADRID. El Lunes de Pascua lo fue también de paciencia para los cientos de miles de españoles que se vieron atrapados en los innumerables atascos que salpicaron las carreteras de la Península. Cuatro Comunidades, Navarra, la Valenciana, Cataluña y País Vasco, concluían ayer sus vacaciones de Semana Santa. Se cerraba la operación retorno como empezó el domingo para el resto de España, con kilómetricos atascos, complicados por la lluvia generalizada y los accidentes.

Por el Levante, las entradas a Alicante, Valencia, Barcelona, Tarragona y Murcia se encontraban colapsadas desde las siete de la tarde. Los problemas de tráfico empezaron las cinco y se fueron complicando hasta bien entrada la noche.

La A-7 sufría cinco kilómetros de parón en Crevillente (Alicante), la N-340 presentaba 14 kilómetros de tráfico lento en Jijona (Alicante), la A-2 padecía retenciones en Esparraguera (Barcelona) durante 11 kilómetros, la A-23 tenía paradas reiteradas a la altura de Barracas (Castellón), la A-7 tenía retenciones en Málaga capital, Totana (Murcia), Lorca (Murcia), Murcia capital y Tarragona capital, la A-30 tenía tráfico lento en Murcia capital durante 14 kilómetros, la N-340 presentaba retenciones en El Vendrell (Tarragona) y la A-3 en Requena y Buñol (Valencia).

Además, la A-2 tenía otros 15 kilómetros de nivel amarillo en Cervera (Lérida) y 4 kilómetros en Lérida capital, la AP-1 otros 12 kilómetros en Rubena (Burgos), la N-443 tenía tráfico lento en Cádiz capital y en Puerto Real (Cádiz), la A-5 presentaba nivel amarillo en Cazalegas y Valmojado (Toledo), la A-2 contaba con retenciones en Contamina (Zaragoza) y Zaragoza capital, y la A-68 en Zaragoza capital.

En Madrid, la A-6 tenía tráfico lento en Las Rozas y Pozuelo de Alarcón sentido entrada, y en Segovia la misma carretera presentaba 15 kilómetros de retenciones en El Espinar y Villacastín.

Por el norte no fueron mucho mejor las cosas. La N-1 llegó a colapsarse a la altura de la localidad alavesa de Armiñón, como consecuencia del tráfico que esta vía absorbe desde Burgos y La Rioja. Las entradas a Bilbao y San Sebastián fueron también muy problemáticas.