Este miércoles 28 de junio el Papa Francisco impondrá la birreta de cardenal al arzobispo de Barcelona Juan José Omella
Este miércoles 28 de junio el Papa Francisco impondrá la birreta de cardenal al arzobispo de Barcelona Juan José Omella - INÉS BAUCELLS

Juan José Omella, sobre el referéndum: «Favorezcamos el diálogo, evitemos la confrontación»

Afirma que «a los 71 años el arbolito está hecho, y yo no voy a cambiar»

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A menos de 24 horas de recibir la birreta púrpura, el arzobispo de Barcelona Juan José Omella ha comentado en Roma que «a los catalanes y barceloneses les agrada, pero no se es cardenal solo para una zona sino para la Iglesia universal».

En un encuentro con periodistas en el Vaticano el martes por la tarde, Omella ha comentado con buen humor que «a los 71 años el arbolito está hecho, y no voy a cambiar. Sigo llevando la cartera, salgo con la bolsa de plástico del Corte Inglés… No entiendo el cardenalato como un ascenso de categoría».

Tampoco van a cambiar las posibilidades de contribuir a disminuir la tensión latente entre Cataluña y Madrid. En ese terreno, «el pasado mes de mayo los obispos catalanes pedimos avanzar por el camino del diálogo. El diálogo es fundamental en una familia, en la sociedad y en la política. Evitemos los enfrentamientos y busquemos el bien común».

Recibir la púrpura no estaba en sus planes pues «Francisco suele llamar a cardenales de las periferias» y, por otra parte, «yo quería ser misionero en África, y lo fui un año, o cura de pueblo y lo fui 20 años. Ser obispo ni lo busqué ni lo pedí».

Omella tuvo un recuerdo especial para sus paisanos que habían llegado de Cretas, en Teruel, «un pueblo pequeño pero con mucha alegría»

Con la incorporación de cinco nuevos miembros este miércoles, los cardenales electores en un potencial cónclave pasarán a sumar 121 con la novedad de que los europeos serán por primera vez menos de la mitad: 53 frente a 68 del resto del mundo.

El octavo cardenal de Barcelona

Omella será el octavo cardenal de Barcelona en los mil años de funcionamiento del colegio cardenalicio. En su opinión, el número no es bajo pues «históricamente se solía nombrar cardenal al primado y, por otra parte, Barcelona dependía de Tarragona».

El nuevo cardenal considera muy importante seguir dando prioridad «a la pastoral familiar y la pastoral juvenil». En esa línea, la archidiócesis de Barcelona tiene un programa para divulgar el gran documento del Papa Francisco sobre la familia, «La alegría del amor», pues «hay que ayudar a la gente al encuentro con Jesucristo. Es importante ayudar a discernir porque no es todo blanco o negro».

Respecto a las críticas muy minoritarias al Papa fomentadas y formuladas en público por un cardenal norteamericano de línea tradicionalista, Omella opina que «si es un consejero debe dirigirse al Papa en privado. Es mejor que una polémica pública, que no me parece adecuada ni edificante».

Al arzobispo de Barcelona le conmueve que vengan a acompañarle en la ceremonia del miércoles muchos peregrinos de Barcelona y de Cataluña, pero ha tenido un recuerdo especial «para mis paisanos que han venido de Cretas, que está en Teruel y por lo tanto es Aragón. Es un pueblo pequeño pero con mucha alegría. Y me alegra que disfruten aquí».