Interrumpido el sistema de geolocalización europeo Galileo

Un problema técnico en su infraestrucura terrestre le mantiene bloqueado y fuera de servicio desde el pasado viernes

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La Agencia Europea de Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS) ha confirmado que el geolocalizador europeo Galileo está bloqueado desde el pasado viernes, fuera de servicio a causa de un problema técnico en su infraestrucura terrestre cuya causa ha sido ya identificada y en cuya solución se está ya trabajando. «Ya se han puesto en marcha las tareas de recuperación del sistema», asegura un portavoz, y «esperamos que vuelva a funcionar lo antes posible». A pesar de que el fallo «no ha afectado a los servicios de búsqueda y rescate, según atestiguan estas mismas fuentes, la agencia se vio obligada a emitir el jueves un aviso en el que aconsejaba a los usuarios prescindir de los mensajes de navegación de Galileo que hayan expirado, de acuerdo a los documentos de Definición del Servicio, que supone un golpe bajo de imagen para un sistema con aspiraciones de sustituir por completo al americano GPS en 2020.

Los fallos comenzaron el jueves cuando el Centro de Servicios del GNSS Europeo alertó a los usuarios sobre una «degradación del servicio», que acabó convirtiéndose en un «apagón del servicio» el sábado. La GNSS no ha detallado en cuál o cuáles de los siete centros terrestres, distribuidos por toda la Unión Europea y desde los que se controlan los satélites y se gestionan los servicios que ofrece el programa, se ha producido el problema que ha dado lugar al bloqueo. En España, Madrid acoge el Centro de Servicios y acogerá en los próximos años uno de los Centros de Vigilancia de Seguridad, que se traslada desde Londres a causa del brexit. Será la única ciudad europea con dos centros de Galileo. El mayor esfuerzo realizado por el proyecto Galileo ha sido, en todo caso, el establecimiento de una red de 26 satélites que garanticen la posición geoespacial en todo momento, de manera que la UE no deba depender del GPS estadounidense. El hecho de que el problema técnico haya tenido lugar en tierra significa que su reparación es más sencilla pero denota cierto grado de falta de control. Los últimos tres satélites fueron lanzados por la Agencia Espacial Europea (ESA) el verano pasado y el sistema estaba funcionando ya a pleno rendimiento, pero si se consulta el estatus de la red vemos que 24 de los satélites no están ahora operativos y que el resto permanece en estado «Testing», lo que implica que no están disponibles para uso en el mundo real por parte de los usuarios.

La constelación completa la formarán 30 satélites, tres de los cuales actuarán de reserva por si se produjeran averías. Desde una órbita a 23.222 kilómetros de altitud, ofrecerán una mejor cobertura del globo que el resto de sistemas, especialmente en las latitudes más polares, debido concretamente a su inclinación, donde la navegación mediante GPS es poco precisa.

En 2016, Galileo ya empezó a ofrecer algunos servicios iniciales de navegación en abierto y de forma gratuita, tanto a los ciudadanos como a los gobiernos autorizados por la Unión Europea. De hecho, ya hay 600 millones de dispositivos en el mercado preparados para funcionar con Galileo además de GPS y GLONASS. Las principales marcas de smartphones, como Samsung, Huawei o Apple, incorporan receptores de la señal de Galileo en los modelos fabricados en los últimos años. Esto les permite determinar la ubicación usando la señal de cualquiera de los sistemas, lo que aumenta la precisión y la robustez de la posición y el direccionamiento.

El que sí permanece activo es el servicio Galileo de apoyo a los equipos de salvamento para localizar a víctimas en situaciones de emergencia. El servicio funciona a través de balizas que sirven para enviar una señal de alarma, muy utilizadas en barcos y aviones, y en los próximos años incorporarán además un sistema para confirmar a las víctimas si el equipo de rescate viene en camino. Pero además del salvamento y la navegación, Galileo tiene aplicaciones también en agricultura, transporte, coches autónomos y sincronización horaria.

Está previsto que, a partir de 2020, cuando todos los servicios de Galileo estén en activo de forma definitiva, la precisión del sistema de navegación se multiplicará por diez, alcanzando una precisión de 20 centímetros, muy por debajo de lo que permiten los sistemas actuales y necesario para que los coches autónomos puedan controlar su posición de forma segura. En la agricultura, ayudará a automatizar procesos como la limpieza de los campos mediante tractores y, en las finanzas, contribuirá a la sincronización temporal de transacciones financieras, así como del suministro de energía y operaciones comerciales. Actualmente, el 10% del PIB en la Unión Europea depende de los sistemas de navegación por satélite y la gran diferencia del resto de sistemas de navegación por satélite es que el programa Galileo está bajo control civil, no militar.