El mensaje difundido a través de Twitter
El mensaje difundido a través de Twitter - TWITTER

El indignante mensaje de una empresa a un repartidor que sufrió un accidente: «¿Cómo está el pedido?»

Las redes sociales se han llenado de críticas de usuarios por la reacción de la empresa tras conocer el suceso

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Ha ocurrido en Argentina y ha sido una periodista, Yanina Otero, la que, a través de su cuenta de Twitter, ha contado lo que vivió este domingo. «Hace un rato socorrí a un repartidor de pizza que lo atropelló un auto. Mientras yo llamaba al Same, el hombre —tirado en el piso y sangrando— avisaba a la app que había tenido un accidente. Lo único que le importaba a ellos era el estado de la pizza. Perverso es poco», comienza relatando esta mujer.

Tras el accidente, el repartidor de pizza avisó a la aplicación para la que trabajaba de lo ocurrido, y desde la empresa le preguntaron por el estado del pedido, por si estaba en buen estado para ser entregado, tal como muestra una captura de pantalla de la conversación que la periodista ha mostrado en Twitter. «¿Me podrías mandar una foto de los productos, por favor?», preguntan al repartidor desde el chat de la empresa. «No, no puedo moverme», responde este, a lo que el comentario que recibe es: «Es parte del procedimiento, por favor. Tendrías que mandar la foto para poder cancelar el pedido». «Imposible moverme», insiste el repartidor.

El tuit no ha dejado de recibir respuestas de usuarios, que critican fundamentalmente la reacción de la empresa ante el accidente, sin preocuparse por el estado de salud del repartidor y solo centrándose en el estado del pedido. Pero la historia continúa, pues esta periodista asegura que, tras el suceso, se presentó en el lugar la persona que había hecho el pedido, abrió la caja de la moto en la que estaba la pizza y se la llevó. «Nosotros seguíamos ahí esperando a la ambulancia. De terror todo», escribió.

El hijo del repartidor se puso en contacto con esta periodista tras el accidente para agradecerle lo que había hecho por su padre y comentarle que, dentro de lo malo, estaba bien. El accidentado se llama Ernesto, tiene 63 años, y trabaja para una aplicación de reparto porque, en palabras de su hijo, «no tiene otra cosa».