El patriarca de Constantinopla firma en Estambul la separación de las iglesias ucraniana y rusa
El patriarca de Constantinopla firma en Estambul la separación de las iglesias ucraniana y rusa

La Iglesia Ortodoxa ucraniana se independiza definitivamente del Patriarcado de Moscú

La escisión es comparable, según algunos responsables religiosos, al cisma de Oriente y Occidente

Corresponsal en MoscúActualizado:

Tras un proceso que arrancó el pasado mes de octubre y que ha agravado todavía más la confrontación entre Rusia y Ucrania, el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé, selló ayer en Estambul, en la catedral de San Jorge, la separación de las iglesias ucraniana y rusa. La primera se convierte así en la decimoquinta iglesia ortodoxa autocéfala y se independiza definitivamente del Patriarcado de Moscú, decisión que ha levantado ampollas en el Kremlin.

Bartolomé firmó el «tomos» (decreto), un pergamino escrito en griego, que ratifica el carácter independiente que tendrá a partir de ahora la Iglesia Ortodoxa Ucraniana. En esta solemne ceremonia estuvieron presentes el nuevo patriarca ucraniano, Epifanio, el presidente del país, Piotr Poroshenko, su esposa Marina y otros altos dignatarios, entre ellos el expresidente Víctor Yúshenko. Poroshenko escribió en Twitter que «es un acontecimiento histórico y un gran día porque hemos podido escuchar una oración en ucraniano en la catedral de San Jorge».

El pasado mes de octubre, en medio de duras críticas y ataques de las autoridades políticas y religiosas rusas, Bartolomé revocó el «tomos» de 1686, que supeditaba la Iglesia Ortodoxa Ucraniana al Patriarcado de Moscú. Tal medida provocó la ruptura entre la Iglesia Ortodoxa Rusia y Constantinopla, cuyo patriarca, pese a su diminuta feligresía, es considerado el líder espiritual de todo el mundo ortodoxo.

Prelados leales

Después, el pasado 15 de diciembre, se reunió en Kiev, en la catedral de Santa Sofía, un concilio que aprobó la creación de una iglesia ortodoxa autocéfala y puso al frente a Epifanio, de 39 años de edad. Al cónclave no acudieron los prelados ucranianos que se mantienen leales al Patriarcado de Moscú por considerarlo «ilegal». Esta rama eclesiástica ha perdido muchos fieles tras la anexión de Crimea por Rusia y la guerra en el este de Ucrania, pero se mantiene fuerte y con el apoyo de Moscú. Han denunciado una supuesta persecución por parte de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana y las autoridades de Kiev y hasta amenazas de grupos ultranacionalistas ucranianos.

El patriarca ruso, Kiril (Cirilo), ha alertado sobre un posible conflicto religioso entre ortodoxos ucranianos y rusos, ha invalidado el concilio celebrado en Kiev y ha dejado claro que la Iglesia Ortodoxa Rusa es la más numerosa. Tienes más fieles que todas las demás iglesias ortodoxas juntas y, según él, más influencia internacional, algo que no ha servido para disuadir a Bartolomé de que renunciara al paso dado ayer en Constantinopla.

Kiril ve motivación política en este «cisma» también la mano de Estados Unidos. A su juicio, Washington «actúa en Ucrania para romper los últimos lazos que unen a estos dos pueblos, los espirituales». El grave conflicto abierto entre Kiev y Moscú por Crimea y el apoyo del Kremlin a los separatistas prorrusos del Donetsk y Luganskestá provocando un verdadero divorcio de ambas naciones: en lo político, a nivel económico, en el ámbito cultural y ahora además en el religioso.

El arzobispo Ilarión, jefe de relaciones exteriores de la Iglesia Ortodoxa Rusa, cree que la separación de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana es comparable al Cisma de Oriente y Occidente de 1054. A su juicio, «se crea así un conflicto que puede llegar a prolongarse por decenios e incluso siglos». Por su parte, Vladímir Legoida, portavoz del Patriarcado moscovita, asegura que el «tomos» suscrito ayer en Constantinopla por Bartolomé «viola todas las normas, por lo que carece de valor canónico». Es un simple trozo de papel», sostiene Legoida.