La Iglesia ortodoxa inicia una cruzada contra el aprendiz de mago Harry Potter

ABC
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MADRID. No podía imaginar el conocido personaje literario de Harry Potter que, tras derrotar a su siniestro enemigo lord Voldemort y hacer frente a toda una serie de monstruos liberados por la Cámara de los Secretos para intentar salvar a sus compañeros de Hogwarts, tendría que enfrentarse con la Iglesia ortodoxa al completo. La polémica se ha desatado en Rusia tras el estreno ayer de la segunda película sobre este aprendiz de mago después de que una creyente de la aldea de Tarusa, a cien kilómetros de Moscú, denunciara el contenido del segundo libro de la autora J.K. Rowlings porque, a su juicio,  la historia contiene «elementos que incitan a la intolerancia religiosa», informa Efe.

La Fiscalía rusa señala que este contenido resulta penalizable según el artículo 282 del Código Penal, que castiga hasta con cinco años de cárcel a quienes inciten al odio religioso, étnico o racial. Las denuncias de la Iglesia Rusa Ortodoxa se centran en el hecho de que el pequeño Harry Potter presenta como «buenos» elementos que «en la tradición cristiana se consideran fuerzas del mal». Así, el aprendiz de mago es acusado de «ocultismo, brujería y satanismo».

«A los creyentes les preocupa la tergiversación de la tradición», señala el portavoz del Patriarcado, Mijaíl Dudkó, para quien personalmente no cree que «haya que prohibir los libros» a pesar de que «perjudican la espiritualidad, sobre todo de los niños». La reacción ha sorprendido especialmente a la editorial que tiene los derechos de la obra de Rowlings. «Las acusaciones de satanismo son totalmente absurdas, señaló Natalia Dolgova, jefa de prensa de la editorial Rosman, para quien tampoco tiene sentido afirmar que la obra «promueve la brujería y desacredita la fe ortodoxa». 

Limpieza literaria

Para la directora de marketing, el hecho de que la Fiscalía admita a trámite la reclamación e inicie una investigación sobre el contenido de los libros sienta un «importante precedente de censura» por parte del Estado, y aseguró que «Harry Potter corre riesgo de iniciar una limpieza literaria», una medida con precedentes ya que hace unos meses al menos tres escritores tuvieron que hacer frente a expedientes abiertos por supuesta «pornografía». De momento, la Fiscalía ha solicitado ejemplares de los cuatro volúmenes de Harry Potter y la lista de todo lo publicado por Rosman.

Lo cierto es que poco ha sabido ver la Iglesia ortodoxa sobre la crítica que la novela hace a los mecanismos de segregación y a la lucha contra la limpieza étnica que uno de los magos fundadores de la escuela pretende llevar a cabo con los estudiantes.

El intento de prohibir Harry Potter ha sido acogido con ironía por la prensa, cuyos titulares de ayer compitieron con agudeza y se pudieron leer algunos como; «Harry Potter, más peligroso que Bin Laden». Todos coinciden en señalar que «huele a censura y recuerda a los años treinta» y citan casos similares como el bloqueo por parte de la Iglesia de la emisión por televisión de la película de Martin Scorsese «La última tentación de Cristo». A pesar de la polémica, los 36 cines de la capital en donde se proyectó el filme -de manera simultánea y en sesiones continuas desde las once de la mañana- se vieron igualmente desbordados y los más pequeños difrutaron de los secretos de la magia.