Arhan Dwarshuis recorrió 40 países identificando un total de 6.841 especies de aves
Arhan Dwarshuis recorrió 40 países identificando un total de 6.841 especies de aves - SEO/BIRDLIFE

El hombre que vio el 75% de las aves del planeta en un año

Arjan Dwarshuis, holandés de 30 años, es la persona que ha visto o reconocido por el canto más aves en un año

ARACELI ACOSTA
MadridActualizado:

El planeta alberga más de 9.200 especies de aves, según la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza. Y hay un hombre que en solo un año ha disfrutado en su retina o su oído de 6.841, esto es, cerca de tres cuartas partes de las que se conocen. Se llama Arjan Dwarshuis, holandés de 30 años, y ostenta un récord con el que sueñan casi todos los ornitólogos: ser la persona que ha visto o reconocido por el canto más aves a lo largo de un año.

Aunque en distintos países se celebran competiciones conocidas como El Gran Año (The Big Year), donde los amantes de las aves pugnan por observar más especies de pájaros durante un año, The Biggest Year (El año más grande) es un paso más. Es la mayor competición ornitológica que existe y los que se deciden a emprenderla se sumergen en un frenético periplo por algunos de los países con más aves del mundo. Antes que Arjan, solo cuatro aficionados a las aves completaron esta competición: James Clements (1989), Ruth Miller y Allen Davies (2008) y Noah Strycker (2015), a quien Arjan ha superado en 799 especies vistas.

«Sabía que con mi itinerario tenía una buena oportunidad de romper el récord anterior», cuenta Arjan a ABC. Y no falló en su propósito: «Empecé a planear mi viaje con un año y medio de antelación». Una ruta que le llevó por 40 países: «Inicié mi viaje el 1 de enero viendo aves acuáticas en Holanda, y esa misma noche volé a los Emiratos y de ahí a Sri Lanka. Terminé en Dah Lat, en Vietnam, en la noche del 31 de diciembre. «Ese día por fin pude estar solo», dice. «Las normas de la competición estipulan que siempre debes ir acompañado de un guía local o experto que certifique las especies que vas identificando, así que nunca estuve solo durante 2016», rememora.

Su gesta ornitológica, que quedará plasmada en un documental y en un libro, está llena de datos sorprendentes. Dwarshuis batió su récord diario en Kenia, con más de 200 especies vistas en un solo día, mientras Perú fue el país globalmente más «rentable» al localizar 1.001 especies en 24 días.

Paraísos

Precisamente Perú, junto con Papúa Nueva Guinea y Brasil, son, a su juicio, los tres paraísos para ver aves, si bien matiza que Colombia, Ecuador, Costa Rica, India, Kenia, Etiopía e Indonesia podrían estar igualmente en esa terna. En su «top 5» de las aves más hermosas que ha visto están el pavón cornudo, el picatartes cuelliblanco, el águila monera, el pájaro toro y el talégalo maleo. Y la especie más rara, el churrete ventriblanco, aunque su favorita es el avetoro que ha visto tantas veces en los humedales de Holanda.

Y en Europa, reconoce que España «es sin duda el mejor lugar para ver aves, con el mayor número de especies residentes y algunas especies endémicas espectaculares, como el águila imperial ibérica», afirma este holandés. Por nuestro país también pasó en su periplo, del 30 de junio al 2 de julio de 2016, visitanto algunas zonas de Extremadura, Doñana y la sierra de Gredos, y añadiendo 33 nuevas especies (cuando llevaba ya 3.530).

No es la primera vez que visitaba España. Ha venido muchas veces y su mirada avezada aún tiene alguna asignatura pendiente con nuestra avifauna. «De las especies endémicas de la Península, me queda por ver la alondra de Dupont, y de los archipiélagos me falta la curruca balear, el pinzón azul (Gran Canaria y Tenerife), la tarabilla canaria, la hubara y la pardela de la Macaronesia».

Cumplir un sueño

Con este viaje, este arqueólogo de formación, cumple un sueño. Cuando hace 10 años viajaba por Perú y oyó hablar de la gesta de Clements (que identificó 3.662 especies) se dijo que algún día él haría lo mismo y que lo haría con la intención de recaudar fondos para el programa de BirdLife International que previene la extinción de especies y para enseñar a los niños –«en quienes está el futuro del planeta»– que la observación de aves «no es un pasatiempo polvoriento y aburrido para ancianos».

Él se enamoró de los pájaros cuando era niño. «Me fascinaban –cuenta–, y llamé a mi primer peluche, que era blanco y negro, Pica pica, que luego supe es el nombre científico para la urraca común». Solo tiene 30 años, así que tiene mucha vida por delante para seguir disfrutando de las aves. Hace unos meses, una investigación del Museo Americano de Historia Natural apuntaba que el planeta podría albergar unas 18.000 especies de aves. Así que la retina de Arjan tiene mucho campo aún por explorar.