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Hollywood se mete en la guerra ideológica del aborto en EE.UU.

Disney, Netflix y otras grandes productoras amenazan con salir de Georgia tras la aprobación de una ley restrictiva

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Lo que está pasando en Georgia, un estado del Sur de EE.UU., es un ejemplo perfecto de la brecha que divide al país y de los choques culturales que puede producir. Las grandes productoras de Hollywood amenazan a las autoridades del estado que harán las maletas y dejarán de rodar allí si entra en vigor una ley restrictiva sobre aborto aprobada este mes.

¿Qué hacen grandes estudios como Disney o Netflix en Georgia? Aprovecharse de los beneficios fiscales que ofrece el estado, uno de los más pobres del país, para animar la economía local. Es el habitual escenario ‘win-win’, en el que todos ganan: las películas salen más baratas para las productoras y el estado crea miles de trabajos para carpinteros, electricistas, transportistas, maquilladores… Hasta que se produce un choque ideológico entre Hollywood -lleno de ejecutivos progresistas, donantes demócratas, temerosos de ser criticados por no apoyar las causas liberales, soportados por inversores del mismo corte- y los votantes de un estado sureño, con una amplia mayoría conservadora, de confesión evangélica, misa dominical y formas añejas.

Georgia aprobó el pasado 7 de mayo una ley que prohibe el aborto una vez que el corazón del feto empiece a latir, normalmente a las seis semanas de embarazo. La norma será combatida en los tribunales por organizaciones a favor del derecho al aborto. El escenario apunta a una batalla legal en todo el país que acabe forzando al Tribunal Supremo a revisar su jurisprudencia sobre el aborto. La sentencia Roe v. Wade, de 1973, estableció el derecho al aborto en todo EE.UU. en 1973. El giro conservador del Supremo gracias a los dos jueces elegidos por Donald Trump podría empujar hacia una visión más restrictiva.

Los derechos reproductivos de las mujeres se han convertido en uno de los asuntos más polarizantes en EE.UU. desde el triunfo de Trump y la guerra apunta a recrudecerse en los próximos meses, en la antesala de su reelección. Ahora, las superproductoras empiezan a tomar partido. El martes, Netflix aseguró que los derechos «de muchas mujeres que trabajan en producciones» en el estado, «así como millones más» serán limitados por la nueva ley, que entrará en vigor el 1 de enero del año que viene. Por ello, se comprometió trabajar con las organizaciones pro aborto para combatir en los tribunales. «Ya que la legislación no ha entrado todavía en vigor, seguiremos filmando allí, mientras que apoyaremos a los socios y artistas que prefieran no hacerlo», aseguró su director de contenido, Ted Sarandos. «Si entra en vigor, consideraremos toda nuestra inversión en Georgia», que en el pasado ha incluido el rodaje de grandes éxitos como la serie «Stranger Things».

Un día después, se posicionó un actor todavía más decisivo: Bob Iger, el ejecutivo de Hollywood con mayor peso, como consejero delegado de Disney. «Será muy difícil», dijo en una entrevista en Reuters ante la posibilidad de continuar las operaciones en Georgia cuando la ley entre en vigor. «Mucha gente que trabaja para nosotros no querrá trabajar allí, y tendremos que acatar esa petición».

El impacto para Georgia podría ser formidable: en la última década, Hollywood ha creado 92.000 puesto de trabajo en el estado y solo en 2017 hicieron un gasto directo de 2.700 millones de dólares. Disney tuvo un especial protagonismo con grandes éxitos como ‘Vengadores: Infinity War’, ‘Black Panther’ o ‘Capitán América: Civil War’.

También se unió al coro WarnerMedia, que incluye grandes productoras y cadenas como HBO, Warner Bros, TBS o CNN. En un comunicado, aseguró que reconsiderará rodar en Georgia «si la ley se mantiene».

Los estudios se sumaban así a las críticas de decenas de famosos y actores, que en marzo enviaron una carta a los legisladores de Georgia para que no aprobaran la ley. La escribió Alyssa Milano y la firmaron, entre otros, Sean Penn, Amy Schumer, Alec Baldwin, Mia Farrow o Sarah Silverman.

Los destinatarios eran dos hombres, el gobernador Brian Kemp y el presidente de la asamblea legislativa estatal, David Ralston. Pero a quienes deberían convencer es, en realidad, a las mujeres blancas de Georgia. Tres cuartas partes de ellas votaron al conservador Kemp, en lugar de a la demócrata Stacey Abrams. Incluso el porcentaje de mujeres blancas del estado que están en contra del aborto es superior al de hombres blancos, según un estudio de 2014 del Public Religion Research Institute.