El supermercado es el lugar más habitual para adquirir alimentos frescos y no perecederos, si bien se tiende a acudir en mayor medida a comprar los frescos a las tiendas de barrio (25,6%) y al mercado tradicional (24,5%) - ABC

Los hogares españoles consumen menos carne y pescado, pero se preocupan más de su alimentación

Para ahorrarse unos euros, se dedica más tiempo a la compra, que se sigue realizando en el supermercado y tiendas de barrio

Un 30% de los jóvenes de menos de 30 años cena frente al televisor

MadridActualizado:

La crisis ha trastocado en gran medida los hábitos alimenticios de los españoles. De acuerdo con un completo informe elaborado al alimón por la Fundación Mapfre y la Universidad CEU San Pablo, la mitad de los hogares ha reducido el presupuesto que destinaba antes de 2011 a la compra, pero además se preocupa ahora mucho más de mirar el etiquetado (todavía un 31% ni lo mira) de los productos, compara precios y en el supermercado se detiene un 10% más de tiempo que antes para ahorrarse unos euros y comprobar la caducidad de los alimentos.

Se consume -infiere el mismo informe titulado «Alimentación y sociedad en la España del siglo XXI»- menos carne y pescado en la mitad de los hogares españoles que antes de 2011, aunque más de un 67% de los más de 2.000 encuestados dice tomar alimentos más saludables y preocuparse más por su nutrición. Aún así, en las conclusiones del análisis también se advierte que la tónica general es tomar menos productos frescos y realizar menos comidas fuera de casa. Los hogares con menos de cuatro miembros son los que más gastan en la cesta de la compra (entre 150 y 300 euros mensuales por hogar), de la que sigue ocupándose la mujer en la mayor parte de los casos. En cambio, a partir de cuatro miembros, es más frecuente que el presupuesto para la compra doméstica ascienda a un intervalo de entre 301 y 400 euros.

Aproximadamente la mitad de los hogares ha reducido su gasto en la compra y se ha centrado en el precio como estrategia de ahorro, una decisión que lleva al consumidor español a ser menos fiel a las marcas y a ciertos establecimientos, a comer fuera de casa con menor frecuencia (en casi nueve de cada diez casos se come en casa durante la semana, tasa que se rebaja a casi un 85% los días del fin de semana, aunque un 44,2% reconoce que come menos fuera que antes de la recesión económica). Los andaluces son los que más han variado sus comportamientos de consumo en estos años y entre los colectivos más afectados por la crisis destacan aquellos con menor nivel de ingresos en el hogar. Por otra parte, en Galicia y Cataluña se invierte más tiempo en comer (más de 40 minutos) que en el resto de España.

Del informe también se desprende que la gran mayoría de los españoles realiza las tres comidas principales en casa, un hábito que junto a otros, como hacer la compra, aunque sea de forma ocasional, cocinar los alimentos a la plancha y al horno, comer acompañado, sentado y sin prisas, e incluso dormir más de siete horas, se asocia con menores niveles de obesidad (el normopeso, que llaman) y sobrepeso.

Como excepción a almorzar en el hogar destaca el área metropolitana de Madrid, donde se encuentra el porcentaje más elevado de personas que comen fuera de casa casi todos los días, hasta un 17%.

La pasta y el arroz son los alimentos que más gustan, mientras que las verduras, las hortalizas, el pescado y la carne, los que menos. A menos edad, gusta menos el pescado, además. Por zonas geográficas, en todas destaca la pasta como el alimento preferido, excepto en la zona del Levante, donde es el arroz, en las comunidades del noroeste, donde se prefiere el pescado, y en el norte, donde prefieren las verduras y hortalizas.

El rol femenino en la cocina

Todavía la elaboración de la comida recae en las mujeres. De hecho, más del 75% dice ocuparse de esta tarea, aunque un cuarto de las encuestadas asegura que «solo se defiende» en la comida. Uno de cada cuatro hombres confiesa que no se encarga de preparar la comida.

Por hábitos, todavía más de un 30% de los jóvenes menores de 30 años cenan frente a la televisión, un mal hábito que incrementa los niveles de obesidad.

Esas costumbres que no gustan a los españoles y que dictan en el informe que cambiarían son «comer siempre a la misma hora» (52,8%), es decir, quieren regularizar más sus comidas, «comer o cenar menos cantidad» (47,3%), y «desayunar mejor» (42,2%). Más de la mitad (52,2%) destaca que debería «estar más informado» en lo que se refiere a conocimientos relacionados con la alimentación y la nutrición, una actitud que se observa con mayor frecuencia entre las personas con mayor nivel formativo y en las poblaciones de mayor tamaño.