Alumnos del colegio Salesianos Deusto en Sad Hill
Alumnos del colegio Salesianos Deusto en Sad Hill - ABC

Una historia de superación al calor de Sad Hill

Un profesor de Bilbao recurre al mítico cementerio para motivar a alumnos de FPB que han perdido la ilusión en el aula

BilbaoActualizado:

El bueno, el feo y el malo resolvieron sus diferencias en el cementerio de Sad Hill, anclado a orillas de la localidad de Contreras. Fue uno de los escenarios burgaleses que el director Sergio Leone utilizó para ambientar su película: «Mucha gente sigue pensando que se rodó en Almería», señala Joseba del Valle, profesor del colegio Salesianos Deusto de Bilbao, que colabora en la rehabilitación del camposanto. Un emblemático enclave que también ha servido como fuente de inspiración para sus alumnos de Formación Profesional Básica (FPB), integrantes de un proyecto que les ha permitido dejar atrás los complejos que lastraban sus estudios.

La idea de desplazarse hasta Sad Hill, explica Del Valle, surgió de sus propios alumnos, que hallaron en el cementerio burgalés una fuente de motivación para zafarse de la «etiqueta de fracaso escolar» con la que accedieron a la FPB. El profesor vizcaíno subraya que muchos jóvenes inician este tipo de ciclos formativos coartados por un sentimiento «de apatía y de frustración» que obstaculiza su desarrollo académico. El escaso hábito de estudio, la falta de integración o incluso los problemas familiares son, en este sentido, un «caldo de cultivo» para el abandono de las clases.

«Cuando me paré a analizar el problema, me di cuenta de que la mayor parte de los chicos no suspende por falta de capacidades», insiste Del Valle, quien pone de relieve la necesidad de «trabajar la autoestima» de aquellos alumnos que no han encontrado su camino durante la educación secundaria. Al respecto, afirma que la sucesión de fracasos a lo largo de los años hace que los propios estudiantes «crean que no son capaces de conseguirlo».

Si bien no existen terapias «milagrosas», Del Valle halló la forma de incentivar a sus alumnos a través del cine. Precisamente, el profesor bilbaíno también es miembro fundador de la Asociación Cultural Sad Hill, destinada a reivindicar el valor turístico y cultural de los enclaves burgaleses utilizados en el rodaje de «El bueno, el feo y el malo». Entre ellos se encuentra el icónico cementerio, ubicado en el término municipal de Santo Domingo de Silos, el cual han restaurado parcialmente. Una causa a la que también se sumaron los estudiantes de FPB de Salesianos Deusto, quienes realizaron labores de mantenimiento y levantaron una cruz con el nombre del colegio.

Una nueva oportunidad

Un proyecto que atrapó a unos alumnos que, en su mayoría, no ignoraban las hazañas del «Hombre sin nombre»: «Yo veía de pequeña la película con mi abuelo y con mi padre -explica Nuria Arri, estudiante de FPB de Salesianos Deusto-. Siempre me ha gustado todo lo que tiene que ver con el Oeste». Otros, como su compañera Julia Ruiz, reconocen que solo habían visto la escena final del film, aunque aseguran que quedaron asombrados ante la belleza del cementerio.

En Sad Hill lo pasaron bien, pero además aprendieron dos valiosas lecciones. La primera, que podían apoyarse en sus profesores en momentos de incertidumbre. Pero también descubrieron que ellos mismos podían ser capaces de superar retos a priori inalcanzables: «Si algo se puede cambiar para mejor, ¿por qué dejarlo como está?», sentencia Iñigo Barroso, otro de los alumnos de Del Valle. En la misma línea, Nuria sostiene que la iniciativa les ha proporcionado la motivación necesaria para sobreponerse y sacar adelante el curso.

«La evolución de los chicos ha sido más que notable», subraya Del Valle, que reconoce que los comienzos del primer curso de FPB «suelen ser duros». En este sentido, destaca que los profesores deben «poner sobre la mesa recursos que, evidentemente, no son los que se utilizan habitualmente en otras aulas». Al final, sentencia, son los propios alumnos «los que se dan cuenta de que deben aprovechar esta oportunidad».