Javier Bonet, junto al doctor Juan Manuel Espejo, psicólogo clínico del Hospital Doce de Octubre, y su esposa, Remei
Javier Bonet, junto al doctor Juan Manuel Espejo, psicólogo clínico del Hospital Doce de Octubre, y su esposa, Remei - JAIME GARCÍA
10 de octubre: Día de la Salud Mental

«A mi hijo Javier le encantaba vivir. Siempre planeaba cosas. Tras siete ingresos en un año, se suicidó»

Tenía 21 años y padecía trastorno bipolar, con un consumo obsesivo de cannabis y juegos de azar

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Javier Bonet se presenta nervioso en el mismo Hospital Doce de Octubre que durante meses visitó de la mano de su hijo. Se arma de coraje y denuncia ante el consejero de Sanidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, que en este centro se le acogió desde el primer minuto, mientras en otro hospital público de la capital, «Javier entraba por una puerta, me lo drogaban y nos sacaban por la otra».

«Lo dopaban ante su estado de euforia».

Llegó a ingresar siete veces en un año. «Perder a un hijo es duro, en ciertas circunstancias lo es aún más». Con trastorno bipolar es frecuente el consumo impulsivo de sustancias. A su hijo le sucedió con el cannabis y los juegos de azar. Javier amaba escribir y dejó su legado en «Elucubraciones pintorescas y otros poemas» (Ed. Vivelibro). Su padre lo recuerda «inconformista, rebelde, sociable». Se suicidó. Junto a su esposa Remei, callada por el dolor, Javier padre, músico y valenciano, reivindica atención personalizada para cada caso.