¿Es su hijo un adicto a la tecnología?

J.M. NIEVES | MADRID
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Si nota usted que su hijo, su pareja o cualquier otra persona cercana se ha vuelto de pronto más reservado, duerme poco, descuida las relaciones personales y se muestra más irascible que de costumbre; si además se ha dado cuenta de que prefiere encerrarse largas horas en su habitación, sin hablar con nadie y sentado frente al ordenador, o si observa que no puede separarse ni un segundo del teléfono móvil sin ponerse nervioso, entonces no lo dude: esa persona presenta algunos de los síntomas más comunes de adicción a las nuevas tecnologías.

No es una broma, sino un verdadero problema que afecta cada vez a más personas, de toda edad y condición, aunque se manifiesta con mayor frecuencia entre los jóvenes (niños y adolescentes) y en adultos que han sufrido recientemente alguna clase de problema grave (una separación, un despido, una enfermedad...).

Uno de cada diez

Si hacemos caso del estudio realizado por doctora Kimberley Young, de la Universidad norteamericana de Pittsburg y pionera en el conocimiento de ésta y otras patologías de nuevo cuño, esta forma de adicción (en especial la adicción a internet) afecta, ya, a uno de cada diez internautas.

Para cerciorarse de que sus sospechas son acertadas, quizá lo primero que debería hacer es convencer a su hijo, pareja, amigo o familiar para que realice alguno de los varios test que existen para detectar esta clase de situaciones. Se puede hacer a través de internet en pocos minutos, desde casa y sin peligro de que los resultados sean manipulados o utilizados por terceros. Si la persona que le preocupa es un menor, el mejor test es el que facilita el Ayuntamiento de Madrid a través de su dirección general de adicciones (en la dirección http://www.madridsalud.es/abuso_tecnologias.htm).

Si por el contrario se trata de un adulto, resulta más recomendable la página www.adictosainternet.com, una web en la que un grupo de siquiatras, bajo la dirección de la doctora Carmen Bayón y con la colaboración de diversos centros de Madrid y Barcelona, está realizando un estudio (el primero de estas características en España) para obtener datos fiables sobre la adicción a internet en nuestro país. Con los datos reunidos hasta el momento, el estudio apunta a que entre un 6 y un 9 por ciento de los usuarios españoles de internet podrían haber desarrollado un proceso adictivo.

Algunos de los más destacados especialistas sobre la cuestión se han dado cita, ayer y hoy, en el Hospital Clínico de Madrid, donde se celebra, auspiciado por la Fundación Gaudium, la Agencia Antidroga de la Comunidad madrileña, la Obra Social Caja Madrid, la Fundación Alicia Koplowitz y el Ministerio de Sanidad y Consumo, el «Simposio internacional sobre adicciones a nuevas tecnologías».

Aumentan las consultas

En nuestro país, dicen los organizadores, se han multiplicado por cuatro (solo durante el último año y medio), las consultas a especialistas relacionadas con el abuso de internet, las videoconsolas o los teléfonos móviles. En palabras de Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, «cualquier adicción es una patología de la libertad», que se produce cuando una conducta inofensiva «acaba convirtiéndose en un hábito que el sujeto ya no puede controlar» y que interfiere en otros aspectos de su vida.

La adicción a las nuevas tecnologías sigue el mismo patrón que cualquier otra conducta adictiva. Existe un «placer inicial» que se convierte en una pérdida de control sobre la actividad (compras, sexo, internet...) y que genera dependencia, síntomas que son análogos a los que generan el alcoholismo o la drogodependencia. «También entre los adictos a la tecnología -afirma Echeburúa- se ha llegado a observar el síndrome de abstinencia cuando se les impide el acceso al objeto de su adicción».

Aunque en España no existen datos concluyentes sobre la situación real del problema, algunos estudios desvelan que aún no hay un número significativo de adictos, aunque sí un porcentaje considerable de jóvenes en riesgo por el consumo inadecuado que hacen del móvil, de internet y de los videojuegos o de los juegos en línea.

Según el más reciente, elaborado el año pasado por el Ayuntamiento de Madrid sobre una población de 560.000 adolescentes entre los 15 y los 24 años, aproximadamente un 15 por ciento hace un uso inadecuado de las nuevas tecnologías.

Padres poco preparados

«Son personas que «corren un riesgo especial de desarrollar algún tipo de trastorno del comportamiento», señala el director general de Adicciones de Madrid Salud, Francisco Babín. Aunque el diagnóstico clínico «está en un número de casos muy bajo», se ha calculado en un ocho por ciento para el mal uso del móvil y un cuatro por ciento para internet.

Según Babín, «El 70 por ciento de los padres se confiesan absolutamente legos en el manejo de internet, de los chats, de las videoconsolas o de los juegos en red, y por tanto no tienen criterio de cómo administrarlo». Lo primero que hay que hacer es detectar si existe algo anómaloen la conducta del menor, si baja el rendimiento escolar, si se aísla en exceso, si sufre cambios de humor, o si empieza a mentir o a cerrar la puerta con llave o a ocultar en la red su verdadera edad o aspecto físico.

Una vez identificado el problema, los expertos proponen combatirlo a través de la vigilancia (que los niños no estén solos cuando se conecten a internet, sino acompañados por un adulto), o impedir que el hecho de estar navegando se superponga con otras actividades de la vida diaria (por ejemplo, que ocupe horas de sueño o que se aprovechen las horas de comida o cena para llevarse una bandeja junto al ordenador). También se recomienda poner el problema en conocimiento del psicólogo del colegio y actuar siempre de acuerdo con él y, en su caso, con el médico de familia.