Herencia mitocondrial paterna

La herencia del cromosoma mitocondrial no procede exclusivamente de la madre, según algunos estudios

César Nombela Cano
MadridActualizado:

A pesar del ya largo recorrido de los estudios sobre la herencia genética en humanos, surgen hallazgos que cuestionan o plantean excepciones a lo establecido. La revista de la Academia de Ciencias USA acaba de revelar casos en que la herencia del cromosoma mitocondrial no procede exclusivamente de la madre, en algunas personas coexisten mitocondrias de origen materno con otras de origen paterno.

A falta de una valoración más amplia, de lo extendido que puede estar este fenómeno, no cabe duda que el resultado remueve paradigmas obligando a reconsiderar interpretaciones. Nuestras células tienen genes en el núcleo y en las mitocondrias. Los primeros, la inmensa mayoría, se integran en los 23 pares de cromosomas que nos constituyen; heredamos un juego de nuestro padre y el otro de nuestra madre. Pero, cada célula puede tener cientos o miles de mitocondrias con autonomía genética gracias a un cromosoma mitocondrial, de tamaño ínfimo comparado con cualquier cromosoma del núcleo, pero igualmente importante. No en vano la mitocondria es la factoría celular en donde se genera la energía necesaria para sus procesos, para que las células se mantengan vivas en definitiva. Se conocen ya unas 200 mutaciones en genes mitocondriales que son causa de patologías, algunas muy graves.

El óvulo humano es portador de unas 100.000 mitocondrias mientras que el espermatozoide tiene solo unas 100. Parece demostrado que en el cigoto resultante de la fecundación se suprime la herencia mitocondrial paterna, quedando sólo la materna. La causa de que algunas personas coexistan mitocondrias paternas y maternas puede ser un fallo en esa supresión, por alteración del gen que la regula. En todo caso, tal vez sea necesario revisar la idea de la existencia de una «Eva mitocondrial» que se formuló para aludir a un posible ancestro femenino común para toda la humanidad, de quien debían proceder los genes mitocondriales de los que somos portadores. Igualmente, la valoración de las enfermedades mitocondriales puede ser revisada.

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