La huelga de enfermeros provoca el cierre de quirófanos en Portugal
La huelga de enfermeros provoca el cierre de quirófanos en Portugal - ABC

Hasta 7.500 cirugías canceladas en Portugal por la grave huelga de enfermeros de quirófano

La indignación crece entre los portugueses ante un paro que arrancó el 22 de noviembre y se extiende hasta el 31 de diciembre

Corresponsal en LisboaActualizado:

Nada menos que 7.500 operaciones se han cancelado ya en Portugal como consecuencia de la grave huelga de enfermeros de quirófano, en vigor desde el 22 de noviembre y con extensión hasta el 31 de diciembre. Un conflicto que tiene en vilo a los ciudadanos del país vecino y que no tiene visos de solucionarse a corto plazo.

La indignación, las críticas y la polémica se dan la mano de norte a sur, como retratan las redes sociales, para calificar este « problema nacional» como una huelga «extrema, cruel, extraña, inaceptable, preocupante». Unos calificativos que esconden situaciones dramáticas en los cinco hospitales más importantes de Portugal, ubicados en Lisboa, Oporto y Coimbra.

En esta guerra por la mejora de las condiciones laborales, las posiciones están enconadas y el Gobierno socialista dice que no se sienta en la mesa de negociación si antes los empleados no retornan a sus puestos de trabajo.

Solo se llevan a cabo las intervenciones quirúrgicas consideradas como muy urgentes, todas las demás pasan a los cajones de los aplazamientos… y sin fecha alternativa prevista, especialmente porque los enfermeros captan que no sacarán adelante sus reivindicaciones en este paro y ya planean otro para comienzos de 2019.

Y todo pese a que el sindicato mayoritario en el sector se ha desmarcado de la huelga salvaje y anuncia que no apoyará una segunda protesta. De momento, el panorama pinta muy oscuro y más bien parece un callejón sin salida.

Estado crítico

Esta huelga se ha convertido en un asunto de Estado al otro lado de la frontera, como testimonia el hecho de que ha terciado el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, para declarar: «Por supuesto que el derecho de huelga está para ser ejercido, pero de una manera responsable».

Ya unos días atrás las palabras del presidente del Colegio de Médicos, Miguel Guimaraes, reflejaron la encrucijada en la que se halla la Sanidad lusa. «No puedo garantizar que no haya muertos a causa de esta huelga», señaló en plena escalada de las acusadas consecuencias del paro. Además, prosiguió: «Han sido trasladados diversos pacientes del Hospital de Santa María al de Sao José o al de Lisboa Occidental. Pero, en medio de la huelga, no puedo asegurar que algunos enfermos no se estén viendo perjudicados».

Según puntualizó Guimaraes, las personas en estado crítico han ido llegando poco a poco a los centros del Servicio Nacional de Salud con capacidad para dar respuesta a sus casos. «Existe también una gran preocupación con los niños porque muchas de las cirugías programadas que no se realizan pueden hacerles perder el año escolar», explicó, visiblemente preocupado, el presidente del Colegio de Médicos.

Inmediatamente después, admitió que las listas de espera para operaciones son ya muy largas y que ahora se están dilatando más aún, con lo cual se acumulan los atrasos.

Miguel Guimaraes dejó muy claro que no puede pedirse a los médicos que entren en los quirófanos sin la ayuda de enfermeros: «Eso no es viable, no tiene sentido porque los profesionales de la salud trabajan en equipo con el fin de lograr el bienestar del paciente. Ni siquiera en un caso de emergencia podría considerarse esa hipótesis». Y concluyó: «Es importante y esencial invertir más en el Sistema Nacional de Salud, reformar las estructuras y tener equipamientos adecuados, más allá de la cuestión de las huelgas».