Hallan signos de la existencia de una partícula subatómica desconocida

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J. M. N.

MADRID. Mientras los ingenieros del CERN aún reparan el LHC, el mayor acelerador de partículas del mundo, paralizado tras un fallo eléctrico pocos días después de su puesta en marcha, su antecesor, el Tevatron, en el laboratorio norteamericano Fermilab, de illinois, acaba de anunciar que ha descubierto... algo.

A finales de la semana pasada, en efecto, los físicos del Tevatrón anunciaron que la máquina había producido una clase hasta ahora desconocida de partículas. Algo cuya naturaleza eran incapaces de explicar.

En este acelerador, las colisiones entre partículas (haces de protones y antiprotones acelerados en direcciones opuestas) se producen en el interior de una pequeña cápsula (de 1,5 cm) que confina tanto los protones como las partículas que se generan tras las colisiones.

Uno de los tipos de partículas generadas son los muones, producto de la desintegración de los protones al chocar. Pero los físicos hallaron, para su sorpresa, que se generaban muchos más muones de los previstos, y lo que es peor, que éstos parecían proceder de fuera de la cápsula, en la que no dejaron señales ni trayectorias. Sin explicación alguna para el extraño fenómeno, las puertas quedan ahora abiertas. ¿Restos de una partícula desconocida? ¿Manifestación de la materia oscura en la Tierra? Sólo nuevas investigaciones podrán responder a la cuestión.