Un grupo de quiosqueros, ayer, durante su protesta en Sevilla

Hacienda devolverá los 3 millones que cobró para vender tabaco a negocios no autorizados por la ley

Seguimiento irregular de la huelga convocada por los vendedores de prensa en protesta por la ley del tabaco que les impide venderlo en sus establecimientos

N. RAMÍREZ DE CASTRO
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MADRID. El Ministerio de Economía y Hacienda ha decidido dar marcha atrás y devolver los tres millones de euros en licencias para vender tabaco que cobró a miles de establecimientos, a pesar de que la ley antitabaco les iba a impedir venderlo a partir del 1 de enero. A través del Comisionado para el Mercado de Tabacos, Hacienda no sólo siguió renovando las licencias a negocios como los quioscos de prensa, que desde el primer día del año tienen prohibida la venta de cigarrillos, sino que animó por carta a renovarlas pese a la inminente entrada en vigor de la ley. El proyecto de ley que recogía la prohibición fue remitido para su debate al Parlamento el pasado 26 de abril.

La ley estipula que la venta de cigarrillos sólo puede realizarse en estancos y expendedoras automáticas. Las cajetillas ya no se pueden entregar en la mano de los clientes como hacían miles de negocios en España, quioscos, videoclubs, gasolineras, superficies comerciales y tiendas de alimentación, entre otros.

Sólo durante el año pasado, el Gobierno cobró 186 euros a 34.814 establecimientos, 29.000 eran quioscos de prensa. Cuando ABC denunció esta situación, Hacienda rechazó que los titulares de los establecimientos tuvieran derecho a una reclamación administrativa o a la devolución de la tasa. Se argumentaba que con los 186 euros exigidos se pagaba la tasa derivada de la petición, no la concesión de la venta. Pero ayer el propio vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes, aseguró que Hacienda devolverá el dinero recaudado a los 34.000 negocios afectados. Al desaparecer el derecho a la venta que tenían estos comerciantes, «evidentemente, les tiene que ser devuelta la tasa que abonaron previamente por este servicio», dijo.

Solbes también se refirió a la situación de los estanqueros, otro de los sectores afectados por los cambios introducidos por la ley del tabaco. Les recordó que disfrutan de un régimen de concesión y están abiertos a la venta de los distintos tipos de tabaco que existen en España. El vicepresidente hacía esta advertencia a los estancos que han dejado de vender marcas tradicionalmente caras como Marlboro, Chesterfield y L&M, en protesta por la bajada fulminante de sus precios.

«La tasa no es el problema»

Ayer los vendedores de prensa, uno de los sectores más afectados, se felicitaron por la decisión del Gobierno de devolverles la tasa cobrada, aunque recordaron que «no es el principal problema». La prohibición de vender tabaco en los quioscos puede diezmar su negocio, con bajadas entre el 20 y el 40% de sus ingresos «y llevar a la ruina a más de 35.000 negocios familiares», explicó Juan Vicioso, presidente de la Confederación de Vendedores de Prensa (Covepres). Esta organización, que representa a 20.000 puntos de venta en toda España, convocó la huelga que ayer cerró miles de quioscos en todo el país por la supresión de su derecho a vender cigarrillos.

El seguimiento fue muy irregular en todo el país. Andalucía fue una de las comunidades donde la convocatoria tuvo mayor éxito, con un 80% de seguimiento. Salvo en la provincia de Córdoba, cientos de quioscos echaron el cierre en la mayoría de las provincias. El paro fue masivo en Sevilla y en Málaga, donde el cierre incluso persistirá durante los próximos dos días. En Cataluña, Alicante, País Vasco, provincia de Madrid, Asturias, Valladolid y Salamanca el paro también fue secundado ampliamente. No hubo, sin embargo, ninguna respuesta de los vendedores de Madrid capital, Guipúzcoa y de algunas zonas de Barcelona.

«Estatut para los quioscos»

Los cierres de los quioscos estuvieron acompañados de concentraciones y manifestaciones en las delegaciones provinciales del Gobierno y ante el Ministerio de Sanidad. En la capital madrileña, las bajas temperaturas no hicieron desistir a las trescientas personas que protestaron durante más de dos horas ante la puerta de Sanidad. Armados con pancartas y silbatos, vendedores de Sevilla, Castellón, Valencia, Murcia, León, Guadalajara, Salamanca, Toledo, Asturias, Granada, Madrid y Barcelona corearon gritos contra el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y la ministra de Sanidad, Elena Salgado.

«Vuelve Aznar, Zapatero nos va a arruinar», «Zapatero, en la urna te espero» o «Ministra Salgado nos has arruinado» fueron los mensajes más coreados por los manifestantes, que también reclamaban un «Estatut para los quioscos». Tampoco se libró el presidente del principal partido de la oposición, Mariano Rajoy. Al grito de «Mójate, Rajoy», los quiosqueros pidieron la intercesión del Partido Popular.

Una ley injusta y discriminatoria

«El Gobierno nos pone a los pies de los caballos», clamó el presidente de los vendedores, Juan Vicioso. Con la entrada en vigor de la ley, el 40% de los quioscos «nos veremos obligados a echar el cierre definitivo». Los quiosqueros consideran que la ley les discrimina. Les coloca en una situación injusta en las que las tiendas «duty free» y los bares pueden vender, a diferencia de los quioscos. «¿Si el tabaco es legal, por qué nosotros no podemos venderlo? Nos están quitando el pan», coreaba un grupo de quiosqueros de Salamanca. Su mayor preocupación es que al prohibirse la venta de tabaco se reducen no sólo los ingresos por su comercialización sino el potencial de venta de otros productos que compraban los fumadores al ir a por su cajetilla.

Tras la manifestación y la reunión que mantuvieron con el subsecretario de Sanidad, Fernando Puig de la Bellacasa, los quiosqueros no descartan más movilizaciones. La próxima semana Covepres decidirá si convoca una huelga que podría durar una semana. «Si no conseguimos recuperar nuestro derecho histórico de venta, al menos queremos una moratoria como la que disfruta la fórmula 1 para adaptarnos a la nueva situación», exigió Vicioso.

Sanidad les ha ofrecido su ayuda para mejorar el reglamento por el que se rigen y vender nuevos productos.