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Imagen de archivo - EFE

Un grupo de niños de ocho años solos en el aeropuerto después de que su avión se cancelase

Los menores sufrían neurofibromatosis, un trastorno genético que necesita tratamiento

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Hudson Hoyt, un niño de 8 años de Beaverton, Oregon, voló hacia el este del país para pasar una semana en un campamento de Virginia dirigido especificamente a niños con neurofibromatosis, un trastorno genético que hace que los tumores crezcan en el tejido nervioso, según informa The Independent.

Una experiencia muy positiva para Hoyt hasta que al regresar a casa, el vuelo de la compañía American Airlines fue cancelado. Él y otros ocho menores se quedaron solos en el aeropuerto, «sin alimentos y en malas condiciones», cuenta la madre del menor.

El segundo avión que tenían que coger para llegar a su destino se retrasó y los padres de los niños no fueron informados. El combustible del avión se había derramado sobre el asfalto y, además, tuvieron que buscar sustitutos para el piloto y el copiloto porque «habían trabajado demasiadas horas».

La madre del menor solicitó un teléfono móvil para poder contactar directamente con alguien de la compañía, pero se le negó. La aerolínea nunca se comunicó con ella directamente, a pesar de que fue incluida como contacto para cualquier problema durante el viaje y de que la política de la empresa requiera al personal llamar a los contactos en caso de retraso o cancelación del vuelo.

El grupo de niños pasó la noche en una sala para menores no acompañados, donde según la madre de uno de ellos, «tuvieron que dormir en el suelo y no recibieron ningún tipo de comida». «¿Cómo pueden dejar a 9 niños no acompañados, todos con necesidades médicas en un avión durante más de 5 horas y no actualizar a sus padres», escribía en Facebook.

American Airlines ya ha enviado un comunicado pidiendo disculpas a las familias, pero aseguran que los niños estuvieron «seguros y cómodos» en todo momento y bajo cuidados del personal del aeropuerto.