La cocina deberá ser un espacio más abierto para evitar que el cocinero, que suele ser mujer, se aísle entre los fogones
La cocina deberá ser un espacio más abierto para evitar que el cocinero, que suele ser mujer, se aísle entre los fogones - ABC

El Gobierno vasco quiere cocinas más grandes para que cocinen los hombres

La polémica medida obligará a diseñar edificios con perspectiva de género para mejorar la seguridad femenina y favorecer la igualdad

Bilbao Actualizado: Guardar
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Una vivienda que cubra las necesidades de ella… y también las de él. La perspectiva de género imperará en los edificios públicos y privados del País Vasco, cuyo Gobierno trabaja ya en la elaboración de un decreto que promueva una distribución paritaria de las habitaciones. También de la cocina, que se convertirá en un espacio más «abierto» para todos los inquilinos del hogar. El objetivo no es solo romper con los estándares de género, sino también evitar que el «cocinero», que habitualmente suele ser la mujer, se aísle entre los fogones. Pero la «intromisión» en el interior de los domicilios no ha recibido el aplauso unánime del Parlamento, que acusa al Ejecutivo de «improvisar» medidas para «vender un discurso autocomplaciente».

En el documento facilitado por el Departamento de Vivienda, que es todavía un borrador, se especifica que resulta «indispensable» en la sociedad actual que la habitabilidad «contemple también cuestiones relacionadas con la accesibilidad universal y la perspectiva de género». En lo que respecta a las cocinas, sucede que en muchos pisos son bastante estrechas, lo que motiva que sea una sola persona la que se encargue de sus labores. Y esa figura, apuntan los arquitectos que participan en la elaboración de la norma, acostumbra a ser la de la «ama de casa».

Raperto heteropatriarcal

Esta situación presenta bajo su punto de vista dos problemas de fondo. El primero de ellos, el más obvio, es que la mujer acostumbra a cargar ella sola con el cocinado y la posterior limpieza de la habitación. Esta persona, además, es víctima de un cierto «aislamiento». «Uno está ahí metido en la cocina y el otro viendo la televisión sin hacerle ni caso», señalan fuentes del Ejecutivo. Según apunta Pablo García, director de Vivienda y Arquitectura del País Vasco, en el diario «El Correo», el reparto actual de habitaciones «responde a un esquema jerárquico y heteropatriarcal heredado del modelo de vivienda burguesa que se generalizó aquí el siglo pasado».

Al objeto de acabar con esta disparidad —que en cualquier caso no afecta solo al género, apuntan—, en el decreto del Gobierno autonómico se especifica que las cocinas deberán tener un espacio mínimo de siete metros cuadrados en los pisos más pequeños, que nunca podrán medir menos de 35 metros cuadrados. En casas de cuatro habitaciones, el mínimo para la cocina será de 10 metros cuadrados.

Por otro lado, dicha habitación «tendrá preferentemente las dimensiones de cocina comedor». «En su defecto, el espacio se diseñará colindante con el comedor de forma que pueda unirse a este de forma directa o tener una conexión visual directa».

Reinterpretar los espacio

Desde el Departamento de Vivienda que dirige el socialista Iñaki Arriola inciden en que su plan ambiciona mucho más que una reorganización de las habitaciones. Se trata, afirman las mismas fuentes, de un proyecto destinado a reinterpretar los espacios de todo el edificio de tal forma que ninguna persona quede desprotegida en sentido alguno. Esto incluye desde medidas para evitar robos o agresiones hasta mejoras que incrementen la potencia energética.

Entre otras propuestas, el decreto propone acabar en las zonas comunes con ángulos muertos, zonas oscuras y otros puntos que puedan suponer un riesgo para los inquilinos del edificio. En este apartado se hacen mención a la importancia de disponer de «espejos y otros sistemas» que visibilicen pasillos y portales.

«Lo de las cocinas es solo una parte del decreto», insisten desde el área de Vivienda, que recuerda que este tipo de medidas ya se adoptaban en viviendas públicas: «Y en Bilbao, las ordenanzas municipales de las nuevas obras también se referían a esto», destacan. En este sentido, el nuevo decreto estaría enfocado a «unificar» la normativa a nivel autonómico.

Recelo en el Parlamento

La propuesta del Gobierno vasco fue recibida con cautela en el resto de grupos de la Cámara. Por un lado, el Partido Popular habla de la supuesta «imposición» de «cocinas más grandes» cuando todavía quedan pendientes temas «preocupantes» como la brecha salarial. «¿Exigirán un corte de pelo determinado a los hombres con el objetivo de luchar contra el desempleo?», se preguntan desde la formación conservadora.

En este sentido, insisten en que las políticas de igualdad y la lucha contra la violencia machista «deben ser una prioridad» en el País Vasco», «y no se puede vender un discurso autocomplaciente fundamentado en medidas improvisadas».

Por su parte, desde Elkarrekin Podemos señalan que la noticia de las cocinas «tapa» lo importante, «que es que el Gobierno está trabajando en un decreto que regula las condiciones de habitabilidad de las viviendas». Fuentes de la formación morada apuntan que es «positivo» que avancen «de una vez» en este tipo de planes, y consideran «interesante» que se incorpore la perspectiva de género: «Pero no debería ser una novedad porque, entre otras cosas, es obligatorio en todas las normas», subrayan, en relación a la Ley de Vivienda de 2015.