Garmendia invita a los sectores tradicionales a reinterpretar la I+D

R. P. E. | MADRID
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La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, inauguró ayer en Lubia (Soria) el edificio bioclimático experimental Arfrisol. El inmueble, ubicado en las instalaciones del Centro de Desarrollo de Energías Renovables (Ceder-Ciemat), es, según Ciencia, un «laboratorio de investigación que trasladará la edificación de alta eficiencia energética y calidad ambiental a edificios públicos simbólicos». Mejorará, así, el acondicionamiento de éstos, tanto con fines térmicos, como de producción de energía fotovoltaica.

Cien por cien renovable

Cristina Garmendia aprovechó la ocasión para invitar a los sectores tradicionales, y en especial a la construcción, «tan duramente castigado en estos momentos de dificultades económicas», a «reinterpretarse» aprovechando las nuevas oportunidades que ofrece la I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación), informó Efe. Apuesta que también hizo extensiva a otra de las divisiones más afectadas por la crisis, como la maderera, cuyo futuro pasa «por una aproximación tecnológica y una visión de conveniencia».

Garmendia, por último, aseguró que se entrevistará con Beatriz Corredor, la titular del Ministerio de Vivienda, para hacerle llegar el proyecto de Arfrisol: «Tenemos que ser capaces de transmitir a los colectivos, tanto arquitectos como ingenieros, esta visión y estas nuevas oportunidades».

El edificio bioclimático de última generación inaugurado en Soria es el cuarto de los cinco distribuidos por la geografía española que componen el citado Proyecto Singular Estratégico de I+D sobre Arquitectura Bioclimática y Frío Solar, cuyo coste total asciende a 25 millones de euros.

En su construcción se han empleado estrategias de ahorro y eficiencia energética consistentes en el empleo de captadores solares térmicos y paneles fotovoltaicos, así como la producción de calor a partir de la utilización de biomasa. Gracias a estas prestaciones el edificio ahorra entre el 80 y el 90 por ciento de la energía convencional. Además, en él no se utiliza fuente alguna de combustible fósil, por lo que es «cien por cien renovable».

El edificio, que cuenta con una superficie total construida superior a los 1.300 metros cuadrados, ha costado tres millones de euros.